La Vía Láctea no está inmóvil en el cosmos. Se desplaza junto al Grupo Local a unos 600 kilómetros por segundo respecto al fondo cósmico de microondas. Durante décadas, los astrónomos han intentado explicar ese movimiento mirando hacia una región parcialmente oculta detrás del plano de nuestra propia galaxia: el llamado Gran Atractor.