La nave New Horizons ha detectado que el viento solar pierde velocidad en la heliosfera exterior, mucho antes de alcanzar el borde donde la influencia del Sol empieza a ceder ante el espacio interestelar. Un nuevo estudio publicado en The Astrophysical Journal apunta a un culpable: átomos neutros procedentes de fuera del Sistema Solar que se incorporan al flujo solar y actúan como un freno invisible.