El calor estival mantiene el ambiente en 'First Dates Summer' de lo más animado. El programa de citas de Mediaset sigue recibiendo a un heterogéneo grupo de comensales al encuentro de su media naranja. Aunque a Marina (34) no le bastaba con alguien del montón. Asesora deportiva y entrenadora personal, se enorgullece de haber ganado la tarjeta profesional en una de las categorías femeninas de Mister Olympia, la principal y máxima competición de culturismo profesional. «Es muy difícil llegar a ese nivel», aseguró la mallorquina afincada en Castellón. Y como símbolo del esfuerzo y la disciplina que marcan su forma de ser, le dejó a su cita una de las medallas que ha ganado. A cambio, ella pidió al equipo del programa una cita que encajara dentro de su prototipo de hombre «ambicioso, trabajador y con las cosas claras». Indirectamente, estaba describiendo a Massimo (37), un abogado penalista medio italiano, medio croata, residente en Barcelona que entiende el arte de ligar como si fuese una partida de ajedrez: tiene sus estrategias, «pero siempre hago siempre jaque mate», presumió en los totales. Considera que tiene todo lo que un hombre debería tener, es decir, «altura, cuerpo, muchos estudios, una buena carrera profesional y estatus». Ahí, aseguró, se encuentra la clave de su gran éxito con las mujeres. Sin embargo, su lado romántico lo llevó a 'First Dates' en busca de una persona con la que establecer algo serio. «Una mujer tradicional y de la vieja escuela», a la par que guapa. Eso sí, Massimo se alarmó al ver la medalla que Marina le entregó como pista por si su cita resultaba ser demasiado musculosa. En privado explicaba el motivo. «Me gustan los deportistas, pero más femeninas. No quiero que una chica tenga los muslos más grandes que los míos; me daría vergüenza estar a su lado. El hombre tiene que ser el hombre, y la mujer, la mujer», sentenciaba. Pero cuando la tuvo enfrente, se dio cuenta de que se había anticipado. «Es una mujer de belleza 10. No hay que decir nada más», manifestó. Igual de impresionada e impactada se sintió ella al ver el imponente físico de su cita. Más allá del flechazo del primer momento, durante la velada comprobaron que sus formas de ser eran bastante compatibles. A Marina le encantó que su pretendiente fuese abogado, señal de que ganaba muy bien y mantenía un buen nivel económico. Y es que ella tiene unas ideas bastante tradicionales del papel del hombre como proveedor en la pareja. «No que sea un cajero automático y vaya soltando dinero, sino en todos los sentidos: que de seguridad, estabilidad… Todo lo que necesita una mujer realmente», le explicó. Él la escuchó con satisfacción y cara de aprobación De hecho, cree firmemente que en una cita debe ser la parte masculina quien invite siempre, nada de pagar a medias. «Si la tratas como a una princesa, la tienes cada día», comentó durante la conversación. La soltera creyó las palabras de Massimo y supo que la trataría como una reina, regalándole un día un bolso, otro día la manicura… Nada más verse, se podía intuir que la llama de la pasión se había encendido. Pero al final de la velada, Marina y Massimo pudieron experimentarla en la intimidad del jacuzzi a base de masajes, bailes sensuales y, por último, un casto piquito como primer contacto. «Si quiere otro, que me regale un bolsito», indicó la soltera ante las cámaras. Pero tanto él como ella se quedaron con ganas de más y así lo confirmaron en la decisión final.