Mikel Oyarzabal es tan discreto que no parece ni zurdo. Discreto en sus movimientos en el campo y especialmente fuera del césped el incombustible capitán de la Real Sociedad, donde ingresó hace 15 años, se ha convertido a golpe de goles y asistencias en la estrella imprevista de España. "Yo no soy ningún líder, soy Mikel, un tío de Eibar que intenta ayudar a todos cuando puedo. En este equipo los jóvenes tienen un protagonismo importante y tratamos de ayudarles en todo lo que podamos porque quizás para eso vale tener más experiencia", afirma con ese tono sosegado que delata su origen vasco. No ha cumplido aún los treinta, aunque lleve tanto tiempo instalado en el imaginario colectivo que más de uno le echaría 34 o 35 años. A Mikel le encanta perderse por las laderas pirenaicas de Jaca y los prados cercanos a Éibar con Martín, su hijo, y Ainhoa, su pareja, que estos días están en Estados Unidos con él. Seguir leyendo....