Mi familia no sabe que estoy en silla de ruedas, confiesa Toheed Sajjad. Su respuesta es fría, calculada, responsable. Cinco años después de que una fachada se le cayera encima y le seccionara la médula ósea, no lo sabe su esposa, ni lo sabe su madre. La mataría. Está enferma y si se lo digo solo haría que preocuparla. No puedo decírselo, explica este obrero pakistaní, incapacitado de por vida por culpa de la negligencia de un empresario hoy fugado. Seguir leyendo....