Millones de personas que jamás han saludado a Taylor Swift viven su boda como si fuera la suya propia, y la psicología atribuye esa fascinación colectiva a las relaciones parasociales. La cantante se casa con Travis Kelce y buena parte del planeta sigue cada rumor sobre el vestido, el sitio o los invitados con una intensidad que parece desproporcionada para un asunto que no le concierne.Así lo recoge ScienceAlert, que ha reunido a dos investigadores para explicar por qué un evento privado se siente tan compartido. Bradley Bond, especialista en psicología de los medios en la University of San Diego, sostiene que sentirse así es perfectamente normal, y que hasta puede venir bien.Por qué tu cerebro trata a Taylor Swift como a alguien conocido Anillo de compromiso de Taylor Swift"Básicamente, nuestra mente procesa la condición de persona de forma parecida tanto si tenemos a alguien delante como si está en una pantalla", explica Bond. Sabemos que no es lo mismo charlar que ver la tele, pero el cerebro trata a esas figuras como individuos de pleno derecho.Alegrarte o entristecerte por ella responde a pura empatía. "Cuando algo bueno le pasa a una figura mediática con la que nos sentimos conectados, nos alegramos por ella", cuenta Bond a ScienceAlert. Y cuando le pasa algo malo, nos entristecemos. El propio Bond marca dónde se tuerce la cosa: pasar de sentir a un famoso como amigo a percibirlo como una deidad ya es problemático.Buena parte de ese lazo lo enciende la música. Las canciones despiertan sentimientos intensos y unen a quienes las comparten, de modo que veinte años de discos acaban funcionando como veinte años de experiencias en común, aunque una de las partes no sepa que la otra existe.Los escáneres cerebrales apuntan en la misma dirección. Un estudio de 2020 publicado en The Journal of Neuroscience midió la actividad de 43 participantes mientras pensaban en sí mismos, en seres queridos o en famosos, y encontró que el cerebro ordena a cada persona por su cercanía. Las celebridades caen un poco más lejos del "yo" que la familia, aunque dentro de esa misma red.Un trabajo posterior en Brain Sciences, de 2023, afinó el matiz: el cerebro diferencia con nitidez a las celebridades de las personas cercanas, por mucho que las sensaciones de confianza y proximidad lleguen a parecerse. Ni las tratamos como desconocidas ni como íntimas de verdad: ocupan su propio rincón en nuestras redes neuronales.Veinte años de canciones que fabrican un vínculo Taylor Swift durante un conciertoEse lazo es lo que separa a las Swifties del resto de fandoms. Lindsey Conlin Maxwell, psicóloga en la University of Southern Mississippi y seguidora declarada, cree que las relaciones parasociales fuertes explicarían esa implicación con la boda, por usar sus palabras, "perfectamente"."Hemos pasado los últimos veinte años escuchando su música y construyendo esta relación con ella", señala Maxwell. Aunque el vínculo sea unilateral y Swift no las conozca una a una, las fans sienten que sí la conocen. "Aunque la mayoría de sus fans nunca la hayan conocido en persona, el vínculo parasocial que tenemos a través de la música lo hace sentir real", resume.Nada de esto tiene por qué ser un problema. Estas relaciones aportan identidad, bienestar y menos desesperanza, siempre que no desplacen a las amistades reales ni se coman la rutina diaria. "La connotación negativa es que la gente con relaciones parasociales está obsesionada", advierte Maxwell, cuando la mayoría reconoce sin problema que el vínculo es unilateral y que es la vida de Taylor, no la suya.