"Estamos dispuestos a asumir responsabilidades de gobierno", proclamó Alice Weidel, la copresidenta de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), el partido al que los sondeos colocan en la primera posición en intención de voto. Su frase no era una oferta, sino un desafío a derribar el cordón sanitario del resto del espectro parlamentario tras los comicios regionales del próximo septiembre en el este. Su plataforma es el congreso federal de la AfD de este fin de semana, que se abrió protegido por un poderoso operativo policial y con unos 30.000 manifestantes, plantando cara a los antidisturbios. La propia policía custodió a grupos delegados del partido, que partieron en autocares a primerísima hora de la mañana para avanzarse a los manifestantes.Seguir leyendo....