Especial Lobo – Grandes momentos del bastardo

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Créditos: En la elaboración de este artículo han participado los sempieternos Román de Muelas y Antonio Valdepeñas «Visionada» Supergirl, uno de los alicientes era ver a Jason Momoa con la piel de Lobo. El casting que hasta la portera de Núñez encontraba demasiado evidente.Teníamos expectativas por ver al Hombre de carne y hueso, pero nos hemos quedado un poco Mppff.Lobo es tal cual (con un poco de barriguita) pero el papel secundario, y algo descafeinado, le han quitado la fuerza con la que esperábamos que entrara. No en vano, no salía en el cómic que se estaba adaptando, a pesar de que se dice que King lo quería ahí.Sea como fuere, usamos su debut en el cine para pegar un repaso a algunos de los mejores momentos de Lobo. Un personaje que debutó como un extra más, hasta llegar al estrellato comiquero, para medio desaparecer y volver a su estilo más prototípico.A pesar del éxito comercial que disfrutó en los 90, no es un personaje del agrado de todos, sus cómics contienen una dosis cargante de humor leñero y el propio personaje es moralmente un desastre, muchas veces ha sido víctima de la malinterpretación… aunque puede que, de allí, venga su éxito.Vamos allá.Antes de empezar Lobo es un personaje con un nivel de fuerza parecido a Superman. Su principal poder como czarniano es la clonación a partir de una gota de su sangre (aunque este poder sirve como pretexto-chiste, y luego nos lo saltamos de forma conveniente).Tiene un carácter airado, caprichoso, hedonista y egoísta, suele comportarse de forma extremadamente violenta, pero siempre de forma caricaturesca. Tiene una personalidad tipo A y su actitud es como si copara el extremo más alto de la cadena alimentaria. Lobo no tiene depredadores naturales.Suele desplazarse en una moto intergaláctica y adora los delfines, el alcohol (posee una resistencia extrema) y apestosos puros que suele fumar recurrentemente.A fin de cuentas, representa el estereotipo del macho alfa sin freno y sin filtro. Pero que no deja de ser un chiste, un cliché que los autores usan para ironizar y criticar, no solo el propio comportamiento que Lobo parodia, si no diferentes aspectos de la sociedad y del cómic.Lobo, a pesar de ser un personaje en continuidad, suele moverse por una galaxia de caricatura llena de personajes estrafalarios, razas imposibles, planetas y naciones que representan situaciones extremas de nuestra sociedad, lo que sirve para realizar criticas ácidas y sin piedad.El personaje es un mero vehículo para la parodia y la autoparodia, por lo que muchas veces su comportamiento es antipático, cuando no directamente aberrante, ya que su mayor crítica, la más constate, es la crítica a la violencia y a los personajes violentos del cómic.Giffen lo creó para criticar a los Punisher y Lobezno de los 90, pero fue adoptado por los fans de estos como un nuevo símbolo de héroe violento. Esto formó parte de su genialidad y de su impactante puesta en escena.Sin embargo, no siempre se entendió así, muchos lectores lo vieron como una apología hacía unos comportamientos censurables. De ahí, su enorme éxito. Lobo copó las listas de ventas. El éxito hartó al propio Giffen que se cansó de tener que recuperarlo constantemente.Al igual que Ambushbug deriva de un personaje creado por Keith Giffen en sus años de instituto: Lunatik.Su humor suele ser muy anglosajón, heredero de las parodias infinita y explícitas de las revistas MAD y 2000 AD (no en vano, Alan Grant fue su guionista más habitual), llenando las páginas de chistes, lo que obligaba a leer muy despacio o a realizar relecturas. Había chistes y bromas en cualquier rincón de la viñeta.Keith GiffenSu carácter airado y la censura asociada al comic mainstream obligó a crear su propio vocabulario como el uso de “frag” (rajar) en lugar de “fuck” por su similitud sonora. Por ello veréis multitud de diálogos raros y expresiones extrañas que evidencian la dificultad de traducir estos cómics.Lobo no es la palabra en español para designar al Canis Lupus, si no que significa en el idioma khund “el que devora tus entrañas y disfruta haciéndolo”. Es el último czarniano que queda (ironizando la unicidad de Superman) ya que aniquiló a toda su raza para ser único. Czarnia era un paraíso poblado por una raza pacífica que sembró la semilla de su propia destrucción con Lobo.Gracias a su amor por la violencia, Lobo trabaja como cazarrecompensas. Tras su paso por L.E.G.I.O.N., pactó con Vril Dox matar “tan solo” por dinero, dejando atrás la violencia gratuita. Fue una manera de adaptar y suavizar al personaje, además de recalcar una de sus principales características: Lobo siempre cumple con su palabra.La forja del HombreLobo fue creado por Roger Slifer y Keith Giffen en el The Omega Men #3, en junio de 1983. En aquel momento, se trataba del personaje de un grupo de personajes galácticos, herederos del espíritu del brutal éxito de Star Wars.Esta pinta tenía Lobo en los Omega MenEn ese momento mostraba un carácter violento y árido, pero mucho más comedido de lo que hemos visto después. Vestía una especia de maillot de cuerpo completo con la controvertida combinación de colores naranja y gris (no por nada, no hay equipos deportivos con semejante combinación cromática). El czarniano (aunque en ese momento era un velorpiano, superviviente de una raza aniquilada por los psiones) de dejaba de ser un villano, violento y peligroso, que fue adquiriendo mayor protagonismo.La idea se basaba en Lunatik, un personaje creado por Giffen en el instituto, como ya hemos comentado, y que tuvo su momento en Marvel.El carácter agresivo y antipático de Lobo no casaba con su imagen, por lo que le dieron una pinta más de malote a medida que iba creciendo su popularidad, lo que le llevó a aparecer en la JLI en enfrentándose a la descacharrante versión buenista del Guy amnésico.The Main Man versus The GuySu aparición fue tan exitosa (recordemos que la JLI era una de las mejores colecciones de superhéroes del momento) que Lobo empezó a pulular por otras series como Superman y la colaboración mucho más estable en L.E.G.I.O.N. y la posterior R.E.B.E.L.S. en la que coincidió con Giffen (que lo llevaba a todas partes) y Vril Dox, que ayudó a definirlo.Serie de culto, poco vista y leída, media clandestina en nuestro país, pero que multiplicó las ganas de conocer a Lobo lo que le llevó inocentemente a la explosión atómica de su primer miniserie…Las miniseries y los one-shotsEl prime del personaje empezó tras R.E.B.E.L.S., con la primera miniserie (Lobo, el último czarniano, 1990) con Keith Giffen como argumentista, Alan Grant como guionista y un impactante Simon Bisley al dibujo. Además de reescribrir el origen del personaje, el trio de autores sentó las bases firmes no solo del personaje y socarronería agresiva, si no también del humor que iba a caracterizar las miniseries. Un humor paródico, sarcástico, destructivo, grueso, caricaturesco, lleno de chistes en los márgenes, en los grafitis de las paredes, en las camisetas de los personajes, en los nombres de los protagonistas, planetas, ciudades…El Lobo de Bisley: éxito aseguradoUn humor en el que el personaje es víctima y verdugo, donde el propio Lobo es un chiste que ironiza sobre la violencia, los matones, la toxicidad, el machismo, el racismo y un montón más de ismos (aunque no siempre se entendió).En la miniserie, además de establecer al personaje como el enésimo espejo distorsionado del héroe (Superman), nos explicaron su origen, su entorno y se le dio su estética definitiva, ese cruce entre la estética de un vampiro motero y el líder de una banda de Doom metal.El éxito fue tan arrollador, que el pesonaje volvió con otra mini (Lobo’s Back) donde se recrudeció el humor paródico y el uso de Lobo como pelele al que poder modificar y transformar de cualquier manera.Navidades czarnianasEsta etapa es el pico del personaje. Las miniseries y one-shots ironizaban sobre cualquier tema y servían para reírse de los demás, de todo y de uno mismo. Lobo se enfrentó a Papa Noel en el especial Navidad Paramilitar, a Dios en Contrato sobre Gawd, se transformó en Robocop (Lobocop), fue víctima de un planeta lleno de mujeres en celo (Lobo y la cadena del amor), donde realmente se vio contra las cuerdas desarrollando una pubalgia bestial, o concursante de un reality (Gladiadores americanos con portadacas de un tal Mike Mignola), en una brutal y ácida crítica contra el capitalismo y la televisión de los noventa, o Infanticidio con un dibujo sinético de Giffen en el que posiblemente sea su mejor desempeño gráfico.Destaca como prototípica muestra de su humor sin piedad el crossover entre Lobo y la Comicon de San Diego.Un crossover que visto a día de hoy no puede ser más profético, además de bruto y absurdo a partes iguales, no ha envejecido nada mal y utilizar a Lobo por parte de los autores para darnos una crítica muy acertada a todos esos fans intensos de la edición loca, el dispendio de tebeos que no eran más que papel mojado pero se revalorizan con el tiempo y es una “inversión”, no algo que de verdad quieres, más la obligación de los artistas para con los directivos de la empresa y los fans —para muchos los que sacan un cómic al mes se deben a los lectores porque gracias a ellos están “ahí”—. Sí, una locura que no puedo acabar de otra manera que todo explotando y reventando tripas y vísceras, amén también a las críticas a los dibujantes del momento, famosos por hacer millones en la otra editorial y en la suya propia recién formada.Lobo contra los comiquerosTambién es bastante destacado el one-shot Lobo: Retrato de una víctima en el que vemos las consecuencias de la violencia sin piedad a modo de sátira del número final de Miller en su primera etapa en Daredevil. Esta fase destaca por la variedad de sus temáticas tratadas con el humor más corrosivo de sus autores, cada número o miniserie era especial y apenas caía en la rutina, lo que derivó en la inevitable creación de la serie regular, que llegó a las 70 entregas y que la ansía capitalista convirtió el humor picante de Lobo en un cliché, en un tópico repetitivo y por tanto en la antesala de su mecanización.Una serie regular que, como todo fan del personaje, es algo que algunos quieren seguir viendo; eso nos permite tener nuestro personaje favorito y la dopamina mensual, pero como se comenta es un arma de doble filo, al estar encorsetado a ritmo regular y dentro de los cánones establecidos y un universo compartido.Y dicen que DC es Woke ahora, lo que quieren es más LoboLa locura, acidéz y las ganas de criticar y cargar con todo a la vez se diluyen hasta que se convierten en una sombra de lo que fue, y es lo que ocurre después del famoso capítulo de Lobo City, donde ya Lobo es un producto en sí mismo y solo se dedica a imitar lo que está de moda sin alma ni gracia. Comics de brocha gorda.Lo que sus creadores referenciaban en la segunda miniserie (Lobo’s Back) al final se volvió real.La mayoría de miniseries y one shots funcionaban con el equipo Giffen y Grant en los guiones, variando el dibujante, con mayor o menor fortuna. La mayoría se caracterizaban por una solvencia dibujando humor como Martin Edmond, Cam Kennedy, Bisley o Kevin O’Neill.La estética de Lobo se iba recrudeciendo y volviendo poco a poco, más musculoso, brutal e intimidante. The Main Man versus …El último czarniano y el último hijo de Krypton es algo demasiado bueno para dejarlo pasar y, como hemos comentado, el propio Lobo es una parodia de todo lo que conlleva Superman. No podía pasar más tiempo sin que se enfrentasen. Han tenido múltiples combates a lo largo de los años, desde la famosa etapa del triángulo con los Simonson y Bogdanove, Superman con mullet.Peleas por encargo, aburrimiento de Lobo por lo que es Superman y quiere verlo muerto —su cómic favorito es la famosa muerte de Superman. Imaginaos la metarreferencia que tiene ya solo ese detalle—, irse de bares a ver quién aguanta más o simplemente revanchas porque el boy scout necesita desahogarse de otra manera y así lo ve Lobo. Desde la distancia y su odio le encanta enfrentarse a un igual en aspecto físico, como con la prima de nuestro perdido scout, con quien ha tenido también a lo largo del tiempo sus dimes y diretes.No solo a la familia de Krypton se ha enfrentado el borracho y bastardo, también lo ha hecho con Aquaman en la época de la melena y el garfio del malogrado Peter David. El señor de los mares en los noventa, agresivo, y los delfines, lo que más ama Lobo. ¿Qué puede salir mal? Un combate también esperado y con todo el sentido. ¿Llegará a multiplicarse Momoa y veremos ese combate en el DCU?Se enfrentó a la Liga de la Justicia en ese flamante número #50 de su primera serie regular, venciéndolos a todos de formas inimaginables, con lo que la libertad de ese momento permitía al estar dentro del «mundo» de DC. Era un sueño, pero no era algo que se veía todos los días, dejando clara la hegemonía del Frag, que no tiene rival en lo alto de la pirámide.Tuvo su momento de ser buen chico, un buen boy scout, como decía él, imitando a Superman y permitiéndose Alan Grant parodiar todo lo que era Superman y el cómic en general, que iban de buenistas, complacientes y sin más que entretener a los «niños grandes».No olvidar que tuvo su momento en la serie animada de Superman, haciendo que millones de niños y adolescentes conocieran al Bastardo en forma animada.Superman, Supergirl, Aquaman, Flash, la Liga y, claro, faltaba lo más importante. El que mueve el dinero y el cotarro.Batman tuvo su oportunidad de medirse con Lobo en la obra del recientemente fallecido Simon Bisley, quien fuera su segundo padre gráfico. Volvía a las andadas con dos miniseries: la primera, pura dinamita, macarrada rememorando varios Batman, riéndose de todo y siendo un auténtico disfrute con el Joker de por medio; y la segunda, ya más seria y contemplativa, más como su obra capital Maxx, pero no por ello deja de darnos a Lobo en su máxima expresión e incluso empatizando ambos amigos-enemigos por la búsqueda de una amiga.Siempre fue una alegría ver a Bisley dibujando a Lobo como solo él sabía, aunque en estas últimas aportaciones, con el coloreado digital, perdía un poco esa atmósfera y gracia sangrienta, desenfrenada y descarnada, macarra, para ser algo más trascendental, pero nunca está de más querer evolucionar según qué aspectos, y más si el Hombre se lo permite.La paternidad le sienta de la *st**Lobo ha hecho de todo, incluso matar a sus bastardos en sus primeras miniseries, pero no esperábamos que tener una hija propia como él sería algo tan fresco y le vendría tan bien al personaje.Crush, creada por Mariko Tamaki y Amancay Nahuelpan en Teen Titans Special #1, en la época del Renacimiento, es una hija más de los excesos del propio Lobo, solo que ella sí es su heredera definitiva. Su aspecto recuerda al Lobo moderno —para bien, no como el de los New 52—, con la rabia de ser su hija y el conocimiento de todo lo que ello conlleva. Mientras Lobo disfruta haciendo ya sabemos qué, ella lucha por no ser así, aunque la vena le sale, y además tener de amigo a Damian tampoco ayuda mucho.Personaje importante del colectivo, tuvo una miniserie junto a su padre, ideada por sus propios creadores, en la que ya iba definitivamente a rendir cuentas con su progenitor. Y Lobo, evidentemente, como ser deleznable y carismático que es, la paternidad la ve de una forma bastante peculiar: llevando a su hija al extremo, con engaños, viajes espaciales, huidas y cárceles.Toda una buddy movie entre padre e hija para intentar rechazar los lazos —si se puede llamar así— entre un padre que, a su forma, está orgulloso de su hija, y una Crush que, aun pasando por todo lo que pasa, no deja de ser su padre. Una de las mejores obras del Lobo actual y de su nuevo status quo, que de vez en cuando se olvida, por donde Tamaki está como delfín en el espacio.Adaptándose a la nueva era Lobo ya era uno más, peleas con la Liga de la Justicia, Guy Gardner, Superman, unas historias que todavía tenían el “duende” que lo hacía especial. Se adaptaba a los clásicos códigos del comic book tradicional y salía muy airoso.Pero después, en su serie regular como hemos comentado, se perdió hasta que de un tiempo a estas partes volvía de invitado especial, pero nada era igual hasta la llegada de la serie semanal 52, cuyos borradores, layouts y parte de la estructura eran del siempre inclasificable Giffen.El mismo que nos regaló a un Lobo espacial, pastor de la iglesia de los delfines que tanto le gustaban y pacifista por convicción —aunque no dicha— por todo lo que le había ido pasando, renegando en parte de su paso a lo anodino. Un cambio muy bien argumentado, con guiones que daban mucho juego en esa parte de la narrativa dándonos momentos disparatados.Eso no quedaría ahí en otra realidad y otro universo guionizado por Taylor. Lobo aparecía de manera esporádica en momentos clave, tanto en DC como Injustice; sus momentos eran un soplo de aire fresco al personaje. Taylor, experto en coger el comic de superhéroes más clásico y puro y modernizarlo, nos daba un Lobo cafre, divertido, consciente de quién era y dónde estaba, reducido en algunos aspectos, pero podías reconocerlo.El bastardo estaba en su salsa, y si no que se lo digan a Joanne Starer en la fantástica miniserie de Hielo y Fuego, con su aparición recordando viejos tiempos en la JLI. El hombre cafre, chulo, se daba un garbeo en pocas páginas con una Fuego que ya le tenía fans —en todos los aspectos— desde la clásica formación y recuperar una idea que se quedó en el tintero.La rabiosa actualidadLa aparición en una peli siempre nos trae múltiples apariciones en los tebeos. Pero vamos un poco atrás. El regreso más o menos estelar, es la aparición del czarniano en la serie principal de Superman.Hablamos de la etapa All In, con guion de Williamson, Lobo aparece clonado a cascoporro para recuperar uno de sus clásicos: el duelo entre los campeones de Krypton y Czarnia.Willianson va a saco con dibujo de Mahmut Asrar que dibuja un Lobo tan primitivo del que casi podemos oler el sudor.Excusa-pretexto: aparece en DC Ko de relleno para recibir una tunda de WW. Lobo parece ya la parodia de la parodia y aterrizamos en la miniserie actual de Skottie Young y Jorge Corona.Jorge se Corona como uno de los mejores dibujantes de LoboEsta colección que se está publicando en la actualidad es el Lobo de toda la vida: humor, parodia, sátira evidente y descarnada, ultraviolencia, caricatura… es la esencia del personaje que lo hizo grande, que lo quemó y desapareció… pero que Javins ha querido recuperar por verlo aprovechable en esta especie de revival de los 90 (Waid en Flash, Vertigo, crossovers con Marvel…) al Lobo prototípico como emblema de un tipo de humor, que ciertamente, no pasa de moda y siempre es necesario.Parodias de la parodiaAl convertirse Lobo en mainstream ha sido parodiado, imitado y homenajeado también.Destaca la descaradísima referencia en Deadpool: Dirty Wolff. Un motorista azul intergaláctico, musculoso, con cadenas como muñequeras (es Lobo sin el gancho y con un casco metálico que le tapa la cara). Deadpool es un poco la versión Marvel de Lobo (con mucho menos carisma y gracia, es cierto).Dirty wolf… ejemBloodwulf de Image llegó con aires de astracanada imaginera, con la crítica explícita de que con Image la línea entre el homenaje y el plagio era casi invisible. Pero la verdad es que fue uno de los mejores comics sobre Lobo.Bloodwulf era mucho más frío y serio, pero el tono del cómic, la trama y el humor cristalizó en uno de los mejores cómics sobre un cazarrecompesas, ultraviolento, pálido y sin pupilas. Los márgenes del cómic estaban repletos de referencias, Eastern eggs, chistes privados, guiños al sector e ironía.Bloodwulf, muy recomendable a pesar de ser Image de los 90Cierre.Hasta aquí el repasito de Lobo y de sus momentos editoriales más destacados. Se trata, sin duda, de un personaje con un carisma muy marcado pero que conlleva un nivel de sátira destructiva muy por encima de la potencia de sus puñetazos.Excesivo, desbordante y explosivo, el czarniano es un personaje único en la editorial, que da mucho juego de contrapunto y que siempre ha adolecido de integrarse bien en la continuidad por su dimensión humorística.