La foto de la firma del pacto entre el Partido Popular y Vox en Andalucía es un fiel reflejo de quien gana y quien pierde en esa pugna subterránea y casi clandestina que han mantenido ambos partidos en las conversaciones secretas para garantizar la investidura de Moreno.Lo que sí resulta claro y meridiano es quien ha ganado el pulso a tenor de las carcajadas que se han oído en la calle Bambú, la sede nacional de Vox en Madrid y también de los aplausos que se oían en la Puerta del Sol provenientes de las dependencias presidenciales de la Comunidad de Madrid.Y es que más allá del demoledor “informe caritas” de la tarde de ayer en el Parlamento andaluz el balance del pacto es demoledor para la pretendida moderación del presidente andaluz que ha firmado un acuerdo aun más duro que el de sus compañeros y compañera de Extremadura, Aragón y Castilla y León. Vox se ha tomado la justicia por su mano y ha decidido castigar el desdén electoral de Moreno haciéndole firmar un pacto aún más ultraconservador que los anteriormente firmado en las tres comunidades autónomas donde ya gobiernan.políticaJuanma Moreno, elegido presidente de la Junta por tercera vez Pablo Fdez. QuintanillaY es que Abascal no ha perdonado el menosprecio de Moreno cuando por ejemplo afirmaba que la prioridad nacional, el elemento nuclear del discurso ultraderechista, era un eslogan vacío. Pues para ser vacío bien que ha llenado de contenido la susodicha prioridad los sesenta folios del acuerdo entre la derecha andaluza y la ultraderecha, como dice el refrán popular: "Juanma, que si quieres arroz, dos tazas...".El acuerdo abre, de manera clara y bien concreta, el camino a la privatización aún más profunda de la sanidad pública y también a la concertación privada de las enseñanzas de bachillerato, un ataque frontal a los servicios públicos para lo que Vox presta la coartada perfecta para abandonar la timidez privatizadora que aparentaba Moreno en la anterior legislatura.Vox ha ganado en los despachos lo que no ganó en las urnas y eso no va a gustar al electorado menos ideologizado, victima de la pretendida moderación, que apoyó a Moreno y ahora ve como la tauromaquia es más prioridad que las listas de espera y la caza precisa de más apoyo que los menores migrantes o las personas dependientes o en riesgo de exclusión social.El previsible daño medioambiental que contiene el pacto de gobierno es una amenaza seria y tangible que debe preocupar más allá de denominaciones como Agenda 2030 o Pacto Verde. El viaje al pasado que representa el programa de Vox, reflejado tal cual en el acuerdo con el PP andaluz, ha encontrado un compañero de viaje sorprendente en el moderado Moreno Bonilla de cuya presencia no quedara vestigio alguno dentro de cuatro años.Moreno Bonilla podía haber jugado, ante el bloqueo de Vox, la baza de nueva convocatoria electoral pero para eso además de imagen elaborada de moderado hay que tener valentía política para decirle a Feijoo que donde hay patrón si manda marinero por mucho que la experiencia náutica del gallego sea de sobra conocida. Dicen que hace días por San Telmo, cerca del Guadalquivir, por las noches se oye el gemido de los fantasmas de la vía andaluza, aquella fantasía literaria que dio vida a Juanma durante cuatro años.