En una de las zonas más deshabitadas de Asturias, entre pueblos sepultados por la vegetación y casas que llevan décadas sin nadie que resida en ellas, Álvaro mantiene viva la memoria de su familia. Hace seis años volvió a la zona por trabajo y decidió no dejar que el pueblo donde se crio su abuela terminara de desaparecer.Seguir leyendo....