El método más usado para descubrir una infidelidad: "Actúan como investigadores"

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Descubrir una infidelidad ya no depende solo de vigilancias interminables, seguimientos discretos o escenas propias de una película. La tecnología ha cambiado por completo la forma en la que muchas personas empiezan a sospechar —y en algunos casos a confirmar— que su pareja les engaña.Así lo ha contado Carlos, detective privado, durante una entrevista en Y ahora Sonsoles, el programa de Antena 3. El investigador explicó cuál es uno de los recursos que más se repite entre quienes acuden a contratar sus servicios: la información obtenida a través del teléfono móvil.Según relató, cada vez son más los clientes que llegan al despacho con parte del trabajo ya hecho. En muchos casos, esa información procede de aplicaciones instaladas en el móvil de su pareja, una práctica que puede condicionar incluso la labor de los propios detectives cuando la persona que sospecha actúa movida por la impaciencia.La ubicación del móvil, una pista cada vez más habitualDurante la entrevista, una colaboradora del programa bromeó diciendo que nunca había visto a "una mujer desnuda por la calle" después de descubrir una aventura amorosa. Carlos respondió que ese tipo de escenas son muy poco frecuentes y que, en la realidad, la mayoría de los casos se desarrollan de una forma mucho menos espectacular.El detective explicó en Y ahora Sonsoles que muchos clientes recurren a aplicaciones de control instaladas en el teléfono de su pareja. Según señaló, suelen ser programas pensados originalmente para el control parental, pero algunos los utilizan para conocer la ubicación de la otra persona en todo momento.Carlos aseguró que, en numerosas ocasiones, quienes les contratan "actúan como investigadores" antes incluso de ponerse en manos de un profesional. Esa situación sorprendió a los colaboradores del programa y también a Sonsoles Ónega, que quiso saber cómo era posible instalar este tipo de aplicaciones sin que la otra persona se diera cuenta.El caso del móvil regalado que acabó en un parkingFue entonces cuando el detective contó uno de los casos más llamativos que ha vivido en su trayectoria profesional. Según explicó, una clienta regaló a su pareja un teléfono móvil que ya llevaba instalada una aplicación de localización. Él desconocía que podía ser rastreado.Después, la mujer decidió contratar a los detectives, pero inicialmente no les contó que ya conocía la ubicación de su pareja. El equipo comenzó un seguimiento en el aparcamiento de un centro comercial, hasta que la clienta apareció directamente en el lugar al comprobar mediante la aplicación dónde estaba el hombre."Sabía que estaba en el parking de un centro comercial y estábamos nosotros allí vigilando. Imagínate la fiesta: una pareja dentro de un coche y aparecer porque tenía la ubicación y no pudo aguantarse en ese momento", relató Carlos durante su intervención en el programa.