Marruecos y Canadá inauguraron los octavos de final del Mundial con un partido que ofreció un escenario inesperado. Los norteamericanos salieron al campo con más intensidad que los norteafricanos. El partido se jugó en el campo marroquí y prueba de ello es que a los diez minutos acumulaban tres saques de esquina. Eustaquio llevaba la batuta en el medio mientras la tela de araña diseñada por el seleccionador canadiense Jesse Marsch aislaba a los creadores africanos (El Aynaoui, Bouaddi y Ounahi) con Sugir cerrando todas las puertas. Seguir leyendo....