Una mujer de 71 años entró el jueves por la mañana al vestíbulo de la comisaría de Policía de Port Orange, Florida, y abrió fuego. La anciana disparó un tiro en dirección al personal civil de la sección de registros, sin causar heridos. Luego salió del edificio aún armada y fue confrontada por tres oficiales en el estacionamiento, quienes le ordenaron repetidamente que soltara el arma antes de dispararle. La mujer murió al día siguiente en el hospital.