Llevas toda la vida comiendo clones: la razón científica por la que esa manzana que te acabas de comer es genéticamente idéntica a un árbol descubierto en 1868

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En la frutería, una Granny Smith parece una manzana recién cosechada y poco más. Sin embargo, es un clon de más de 150 años. La parte del árbol que produjo esa fruta es una copia vegetal de una línea nacida en Australia en 1868. Desde entonces, el ejemplar original se ha multiplicado por medio mundo sin recurrir a sus semillas.Lo mismo ocurre con las Gala, Fuji, Golden o Red Delicious. Los árboles que producen cada una de estas variedades son clones creados para repetir un color, textura y sabor determinados. No obstante, por muy tecnológico que suene este proceso, no nació en laboratorio, ni convierte las manzanas en alimentos transgénicos. Se trata de una técnica agrícola anterior a la genética moderna que lleva siglos utilizándose.Así se clona un árbol sin tocar su ADNEl motivo está dentro de las pepitas. Los manzanos poseen un sistema que generalmente impide que una flor se fecunde con su propio polen. Necesitan otro árbol compatible y, como consecuencia, cada semilla es distinta. De este modo, cada nuevo árbol contiene una mezcla de dos progenitores, como sucede con el ADN de otros cultivos. Plantar una pepita de Golden no permite obtener otra Golden. Suscríbete a la newsletter de Andro4allTodas las variedades comerciales comenzaron con un golpe de suerte. Maria Ann Smith encontró junto a un arroyo de Nueva Gales del Sur el manzano que daría origen a la Granny Smith. En 1868 ya producía frutos. La Red Delicious procede de otro ejemplar localizado en Iowa durante el siglo XIX. Estos árboles originales funcionaron como moldes para millones de copias posteriores.Para fabricarlas, los agricultores toman una yema o un fragmento de rama del árbol elegido y lo unen a otro que aporta las raíces. Es el injerto: una especie de dos plantas en una. El portainjerto puede controlar el tamaño o facilitar la adaptación al terreno, mientras la parte superior conserva el genoma de la variedad y produce sus frutos característicos.Sin embargo, con el paso del tiempo pueden aparecer mutaciones espontáneas en una yema. Si de ella sale una rama con manzanas más rojas o que maduran antes, los agricultores pueden aislarla y volver a injertarla. Así nacen nuevas variantes de Fuji, Gala o Delicious. Es decir, los clones también cambian por pura suerte, aunque después se copie nuevamente esa modificación.Este sistema garantiza que el consumidor encuentre características reconocibles cada vez que compra una variedad. No obstante, repetir pocos genomas limita la diversidad disponible, lo que puede dejar plantaciones enteras expuestas a las mismas enfermedades. Por eso, los investigadores conservan variedades antiguas y buscan genes resistentes en los grandes bancos de semillas.Comer estas manzanas no supone ningún riesgo especial. Clon no significa transgénico, que tampoco debería ser necesariamente malo, sino que una planta se ha reproducido sin mezclar nuevamente su ADN.