Cuando Stole Dimitrievski hizo la primera parada, ya había encajado tres goles. Uno, para fortuna del Valencia, anulado por tener Lamine Yamal los dedos del pie derecho demasiado largos. El extremo era una incógnita antes de empezar el partido, pero se transformó en una demoledora certeza en cuanto pisó el campo, sin reservas, sin síntomas de ese dolor que le impidió entrenar el sábado y arrastró al Barça a una veloz carrera en esta Liga que nadie sostiene, dice la clasificación. En el fondo, pudo agradecer el Valencia que la manita vaya a pasar desapercibida. También encajó cinco el Elche (0-5) y el Rayo (5-2). El Athletic se salvó (2-0). Seguir leyendo....