Poco a poco, sin que tampoco trascienda excesivamente en el día a día de la política española, Santiago Abascal sigue centrando buena parte de sus esfuerzos en consolidarse como un referente europeo de primer nivel en el cada vez más pujante espacio, a ambos lados del Atlántico, de la extrema derecha internacional. Una actividad 'diplomática' en el terreno político que ejerce como presidente de Vox, un partido que en menos de una década ha pasado de ser extraparlamentario a consolidarse como la tercera fuerza política de la cuarta economía de la Unión Europea (UE), formando parte del Gobierno junto al Partido Popular (PP) de cuatro comunidades autónomas: Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. Pero también como presidente de Patriotas, el grupo europeo impulsado por el ex primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, y por la francesa Marine le Pen, quien la próxima primavera volverá a intentar el asalto al palacio del Eliseo en las elecciones presidenciales francesas.Seguir leyendo....