Estados Unidos conserva menos de 1.000 interceptores Patriot después de la guerra con Irán, y reponerlos no es precisamente barato. Cada uno cuesta alrededor de 3,9 millones de dólares, así que el Pentágono ha encargado a X-Bow Systems desarrollar una alternativa que debería quedarse por debajo de los 750.000 dólares por disparo.La información la recoge TechRadar, que cifra el contrato en casi 11 millones de dólares. Por interceptor hablamos de un misil diseñado para destruir otro misil o un avión enemigo. La urgencia se entiende mirando los almacenes: además de esos Patriot, quedan unas 250 unidades THAAD, dentro de una escasez histórica de armamento. Fabricar nuevos interceptores lleva años.El Pentágono quiere bajar de 3,9 millones a 750.000 dólares por disparo El Pentágono quiere reducir el gasto de los PatriotLa cuenta, vista así, es bastante sencilla. Si puedes fabricar un interceptor por menos de un millón de dólares en lugar de acercarte a los cuatro millones, puedes reponer más unidades con el mismo dinero. Estados Unidos ya había decidido cuadruplicar la producción de misiles, pero el precio por unidad sigue siendo una parte importante del problema.X-Bow tiene una particularidad que ayuda a entender por qué ha recibido el contrato. La empresa fabrica internamente sus motores de cohete de combustible sólido y también el propelente, de manera que controla más partes del proceso y puede revisar dónde se encarece. La propulsión es precisamente una de las áreas donde intentará recortar costes.Heath Collins, director de la Missile Defense Agency, explica que están mirando «la propulsión» y «todas las partes caras de un interceptor» para encontrar oportunidades de reducir el precio. No hay demasiado misterio en lo que plantea: revisar uno por uno los componentes más caros y comprobar cuánto margen existe para bajar la factura final.Pero la dependencia de dos fabricantes principales tampoco ayuda. El Departamento de Defensa reconoce que la industria depende de «un duopolio de dos fabricantes principales». Jason Hundley, CEO de X-Bow, añade que «Estados Unidos no puede superar en producción a las amenazas de hoy con la base de proveedores de ayer». El contrato también pretende ampliar esa base industrial.El primer prototipo no llegará hasta finales de 2027 Eso sí, conviene no confundir el objetivo con el resultado. X-Bow debe entregar su primer prototipo a finales de 2027 y esa primera unidad no será todavía un arma plenamente operativa. Dicho de otra forma, el contrato no pone mañana un sustituto barato del Patriot en manos del ejército estadounidense; financia una fase previa de desarrollo.Estados Unidos tampoco es el único que está intentando bajar estas cifras. El interceptor europeo Freyja ronda los 700.000 dólares por unidad, mientras que la Fuerza Aérea estadounidense ya ha pedido propuestas para otro misil antiaéreo de menos de 500.000 dólares. Los interceptores por debajo del millón de dólares empiezan a aparecer en varios programas distintos.Lockheed Martin también ha presentado PAC-3 ACE, un concepto que, según la compañía, podría reducir costes frente a las versiones actuales del Patriot. No tenemos una cifra comparable para ese proyecto, pero sí otro ejemplo de que la presión por abaratar este tipo de interceptores ya ha llegado también al propio Patriot.Mientras esos proyectos avanzan, los Patriot seguirán siendo el sistema de primera línea y Estados Unidos tendrá que continuar reponiéndolos con la capacidad que ya tiene. X-Bow, por su parte, deberá convertir el objetivo de bajar de 750.000 dólares por interceptor en un prototipo durante 2027, antes de que pueda hablarse de un reemplazo real.