Que faltase leche, patatas o sal era, hasta hace unos años, un problema para muchas familias en Preixana, un pequeño municipio de la comarca del Urgell (un micropueblo, en realidad) de apenas 430 habitantes. "Teníamos que coger el coche y acercarnos a Bellpuig, que es la localidad más grande aquí cerca", cuentan los vecinos. Y aunque son solo tres kilómetros y medio, apenas seis minutos por una carretera en condiciones bastante decentes, "hacer la compra obligaba hacer una buena lista y planificar bien la semana, porque no había lugar para los imprevistos, sobre todo para la gente mayor o los que no conducen", indican. Preixana había llegado a tener hace apenas una década hasta tres tiendas de comestibles y un horno de pan, pero la jubilación de sus respectivos propietarios dejó al pueblo, hace cinco años, sin un solo establecimiento comercial. El asunto, confiesa ahora el alcalde, Jaume Pané, "llegó a preocupar y mucho al ayuntamiento, porque un pueblo sin tienda es un pueblo condenado a perder población", explica.Seguir leyendo....