No está de más recordar que la hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares y está estrechamente relacionada con problemas graves como los infartos de miocardio, entre otros. Por eso, los investigadores llevan años buscando formas cada vez más sencillas de mantener la presión arterial bajo control. Un nuevo estudio clínico realizado en Reino Unido apunta ahora a un extracto natural que es muy fácil de conseguir: el aceite de menta podría contribuir a reducir la presión arterial en determinadas personas.El trabajo, publicado en la revista científica PLOS One, contó con la participación de cuarenta voluntarios de entre 18 y 65 años durante un periodo de 20 días. Todos los participantes presentaban prehipertensión o hipertensión en estadio 1, es decir, valores de presión arterial elevados pero situados en el extremo inferior del rango considerado hipertensión.Resultados prometedores, pero todavía preliminares Características de los participantesLos investigadores dividieron a los voluntarios en dos grupos. Una parte recibió diariamente una dosis de aceite puro de menta diluida en agua, mientras que el resto recibió un placebo. Concretamente, el grupo que tomó el aceite recibió 50 microlitros mezclados con 100 mililitros de agua dos veces al día.Cabe destacar que los resultados fueron muy positivos, sobre todo en la presión arterial sistólica, el número superior de una medición. Quienes recibieron el aceite de menta experimentaron una reducción media de 8,48 milímetros de mercurio (mmHg) frente al grupo que tomó el placebo. También se observó una disminución de 4,57 mmHg en la presión diastólica, el segundo valor de la medición.Además, la frecuencia cardíaca en reposo fue, después de realizar los ajustes estadísticos correspondientes, casi nueve latidos por minuto más baja en el grupo que recibió aceite de menta. Aunque estos resultados no demuestran por sí solos que el aceite de menta pueda tratar la hipertensión, sí ofrecen una señal lo suficientemente interesante como para justificar investigaciones más amplias.La menta no es una planta desconocida en el ámbito de la salud. Sus extractos se han utilizado tradicionalmente para aliviar molestias digestivas, como el dolor de estómago o la hinchazón, y también se han estudiado sus posibles propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Investigaciones anteriores habían planteado la posibilidad de que la menta tuviera algún efecto beneficioso sobre la presión arterial, pero las evidencias eran escasas.El mentol podría estar detrás del efecto En cuanto a la explicación biológica de los nuevos resultados, tampoco está completamente clara. Los autores del estudio plantean que el mentol, uno de los principales compuestos del aceite de menta, podría desencadenar reacciones químicas capaces de relajar los vasos sanguíneos. Una mayor relajación de las arterias favorecería el flujo de sangre y podría contribuir a reducir la presión que esta ejerce sobre las paredes de los vasos. No obstante, esta hipótesis todavía tendrá que confirmarse mediante estudios específicamente diseñados para analizar qué sucede realmente.Uno de los aspectos más interesantes de este descubrimiento es la magnitud de la reducción observada en apenas 20 días. Los investigadores señalan que una disminución de alrededor de ocho puntos en la presión sistólica podría tener relevancia clínica. Aun así, comparar directamente estos resultados con los efectos de los tratamientos habituales sería prematuro, sobre todo porque el estudio fue con pocas personas y tuvo una duración muy corta.También es importante no interpretar estos resultados como una invitación a sustituir los medicamentos contra la hipertensión por el aceite de menta. El ensayo utilizó una preparación concreta, una dosis determinada y un grupo específico de participantes. No sabemos todavía si los mismos efectos aparecerían en personas con hipertensión más avanzada, durante periodos prolongados o en poblaciones mucho más grandes. Este es el primer hábito que debes abandonar si tienes la presión arterial altaLos próximos estudios tendrían que incluir más participantes, realizar un seguimiento durante más tiempo y utilizar mediciones continuas de la presión arterial. Solo entonces será posible determinar si el aceite de menta puede convertirse realmente en un complemento para mantener la hipertensión a raya.El descubrimiento resulta prometedor precisamente porque apunta hacia un producto que es económico y fácil de administrar. Pero, por ahora, solo podemos decir que tiene mucho potencial. Antes de incorporar el aceite de menta como un tratamiento más, será necesario reunir mucha más evidencia científica.