García-Page no ha dado la talla

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Se trataba de algo muy sencillo: una parte de nuestra casa, España, ha sido invadida. No se trata de ninguna «crisis migratoria» como nos quieren hacer creer, ni hay ninguna «crisis humanitaria». Se ha utilizado a masas de personas para perpetrar la invasión, tal y como se hizo en 1975 con la Marcha Verde para invadir el Sáhara español, y después de realizada, la gran mayoría de las personas que entraron se volvieron por donde habían llegado. La invasión ha sido organizada por el régimen de Marruecos, ya hay pruebas de ello, y habría que hilar muy fino para no considerarlo directamente un acto de guerra, como también lo fue aquella lejana masacre del 11 de marzo de 2004. Las consecuencias de tal invasión las están padeciendo en carne propia los ceutíes. No debería ser necesario tener que explicar que si se ataca y se invade Ceuta se ataca y se invade Toledo, y Cuenca, y Ciudad Real, Albacete y Guadalajara. Se invade España. No debería ser necesario explicar que la situación de angustia y anormalidad que está viviendo un ciudadano ceutí debe ser la angustia y anormalidad de cualquier ciudadano español. La solidaridad, por tanto, no es un gesto heroico ni generoso, es lo que debería brotar de modo espontáneo en cualquier persona, si es que se considera un ser humano. Pero desgraciadamente vemos que se anteponen otras consideraciones a estas evidencias elementales, consideraciones que dejan a quienes las hacen en un muy mal lugar. Donde estamos en una situación que debería movilizar a todos los ciudadanos sin distinciones de secta, equipo de fútbol, religión, ideología, lugar de nacimiento, color de la piel o cualquier otra circunstancia, se han impuesto las consideraciones sectarias más rastreras para seguir manteniendo a la sociedad dividida y fracturada, incluso con temas que son de todos sin excepción, como una vez ocurrió cuando toda España sin distinciones se movilizó para tratar de salvar la vida de un joven concejal vasco. Si en el momento en el que hay que salir a las calles se da la circunstancia de que Toledo tiene un alcalde del PP, eso es indiferente, como lo es que Castilla la Mancha tenga un presidente del PSOE. Eso sólo puede influir en los orates, que se mantienen en sus guerritas de sectas incluso si un meteorito cae sobre las cabezas de todos. Y aquí es donde nos ha faltado algo, algo muy importante: todos, sin excepciones, teníamos que haber estado en las calles. Ya no se trataba de hacer declaraciones grandilocuentes, se trataba que las personas que tienen una responsabilidad institucional, comenzando por el Presidente de la Comunidad Autónoma, tienen que estar presentes ante un problema que es de todos los ciudadanos. La ausencia de García Page y de todo el PSOE a nivel institucional sólo ha puesto de manifiesto que el actual Partido Socialista es completamente invotable en cualquier lugar de la geografía española, que debe ser relegado a la papelera de reciclaje y que más nos vale a todos que sea capaz de regenerarse de un modo eficaz y decente una vez que acaba la pesadilla sanchista de una vez por todas. La ausencia de García Page sólo ha puesto de manifiesto que todos los cargos y militantes de ese partido, salvo unas honrosísimas excepciones de cuyos nombres deberíamos tomar nota para encabezar esa imprescindible refundación que deberá acometer el socialismo español cuando pase esta espantosa degradación actual, no son más que un grupo de sectarios que han puesto por encima del interés general de toda España el minúsculo e insignificante interés de su partidillo, de su sectita, con justificaciones infantiles como las esgrimidas desde el grupo municipal del ayuntamiento, con excusas y evasivas secundadas por esa indecente cohorte de lacayos mediáticos que les amplifican sus delirios. ¿Realmentre consideran importante si ha convocado la FEMP, el Banco de España, Mercadona, Podemos, el PP o el PSOE? ¿Realmente se creen que pese a que a lo que salimos es a manifestar que somos uno con Ceuta hay que impedir que algunas personas le dediquen cariñosos recuerdos al presidente del gobierno toda vez que la sociedad española vive un hartazgo tan descomunal como no se había conocido nunca? Basta ya de infantilismos, ya está bien. No salimos porque no nos han llamado, no nos han hecho casito, no nos dan besitos y además le van a decir cositas a Pedrito, no salimos, porque aquí sólo se sale cuando lo digamos nosotros, ¡basta ya!. No están a la altura, no son dignos en absoluto de representar ni el más mínimo interés de la ciudadanía española, porque demuestran una y otra vez que no están donde están por el interés general ni al servicio de todos, sino única y exclusivamente por su propio interés y beneficio. Y las numerosas carencias del resto de las formaciones políticas también en este sentido jamás podrán ser excusa ni justificación para seguir siendo unos miserables ¡Basta ya!. España, los españoles necesitamos recuperar por encima de cualquier cosa nuestra propia dignidad, y ya va siendo hora de que lo hagamos de una vez. El Partido Socialista es invotable en cualquier lugar de España.