Pasadas las once de la mañana de este domingo, la Virgen de los Remedios abandonaba la iglesia de San Miguel el Alto, su sede, para volver a encontrarse con las calles de Toledo. No fue una salida sencilla. La estrechez de la puerta y la complejidad del recorrido obligaron a los 16 cargadores a emplearse a fondo para sacar la imagen del templo y afrontar después las primeras cuestas del casco histórico. Entre ellos, varias mujeres y el concejal Daniel Morcillo, que compartieron el esfuerzo de llevar a hombros a la que los vecinos veneran como Reina de San Miguel. Fuera esperaba una ciudad que, poco a poco, se está acostumbrado a ver cada vez más a sus imágenes marianas... Ver Más