La inteligencia artificial atraviesa una etapa de enorme expansión, pero también de creciente desconfianza. Sam Altman, CEO de OpenAI, ha reconocido que las principales compañías del sector no han sabido comunicar adecuadamente qué beneficios puede aportar esta tecnología a la sociedad. En una entrevista con Bloomberg, aseguró que la industria, incluida su propia empresa, ha cometido errores a la hora de explicar por qué el desarrollo de sistemas de IA puede ser positivo para las personas.Sus declaraciones llegan en un momento muy delicado para Silicon Valley. Mientras las empresas tecnológicas aceleran la construcción de centros de datos de IA necesarios para entrenar y ejecutar modelos cada vez más avanzados, también se puede apreciar una oposición creciente a estos proyectos por parte de las comunidades donde serán construidos dichos centros. Según Data Center Watch, al menos 75 proyectos de centros de datos, con un valor conjunto aproximado de 130.000 millones de dólares, fueron bloqueados o retrasados por la oposición durante los primeros tres meses del año. El comportamiento impredecible se convierte en una preocupación Hugging Face es una plataforma centrada en la IA donde hay disponibles muchos modelos de inteligencia artificial para descargarPara Sam Altman, uno de los principales problemas de la industria es que no han conseguido transmitir con suficiente claridad cómo la IA puede aumentar la capacidad de las personas para crear, emprender y tomar decisiones. El máximo responsable de OpenAI considera muy importante que la tecnología proporcione a los usuarios más autonomía y poder, en lugar de generar la sensación de que las herramientas de inteligencia artificial podrían terminar reduciendo su control sobre determinados aspectos de sus vidas.Esta preocupación por la autonomía se suma a otras dudas relacionadas con la seguridad. Los modelos de IA más avanzados están adquiriendo capacidades cada vez mayores para realizar tareas de manera autónoma, lo que ha abierto un debate sobre los riesgos de que estos sistemas actúen de formas que sus desarrolladores no habían previsto. En julio, un hackeo accidental realizado por modelos de OpenAI contra Hugging Face despertó nuevas inquietudes sobre el comportamiento de los agentes de IA.Nuevos modelos y mayores medidas de seguridad Mientras tanto, OpenAI continúa ampliando las capacidades de sus modelos. La compañía anunció hace unos días la disponibilidad de GPT-6 Astra para algunos usuarios empresariales que participan en su programa DayBreak. La compañía también prepara una versión del modelo con medidas adicionales de seguridad en materia de ciberseguridad para los usuarios de pago de ChatGPT. Ambas versiones incorporan restricciones destinadas a impedir el acceso a las capacidades de ciberseguridad más sensibles.El anuncio refleja una de las grandes tensiones que afronta actualmente el sector: desarrollar sistemas cada vez más potentes mientras se intenta mantener la confianza del público. Greg Brockman, presidente de OpenAI, llegó a señalar que el nuevo modelo podría ser considerado en el futuro como una de las primeras etapas hacia la inteligencia artificial general, conocida como AGI, un concepto que describe modelos de IA capaces de superar a los humanos en una amplia variedad de tareas.No obstante, la AGI sigue siendo una idea controvertida y no existe una definición universalmente aceptada sobre lo que debería considerarse inteligencia artificial general. Dicho esto, el desafío actual para compañías como OpenAI parece ser otro: demostrar que el progreso de la IA puede traducirse en más oportunidades y autonomía para las personas sin ignorar los riesgos que acompañan a su creciente poder.