El ajedrez sigue estrechamente ligado al devenir geopolítico de los tiempos. Si durante décadas la Unión Soviética convirtió el ajedrez en su mejor embajador, además de un escaparate de la inteligencia espacial y emocional de sus grandes maestros, años después se libró la Guerra Fría en el tablero con el Match que enfrentó al estadounidense Bobby Fischer y al soviético Boris Spassky en Reikiavik. Seguir leyendo....