El Ejército de EEUU usó un láser para derribar tres drones en la frontera mexicana y una semana después firmó el contrato de compra

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El martes, AeroVironment anunció que ha ganado un contrato de 464,8 millones de dólares del Ejército de EEUU para el sistema de armas láser LOCUST X3. La empresa lo describe como el primer contrato de producción de energía dirigida en la historia de los Estados Unidos. El detalle que hace este anuncio diferente de tantos contratos de defensa habituales es la secuencia que lo precedió: en la madrugada del 25 de agosto, una fuerza de tarea bajo el Mando Norte de EEUU usó tecnología láser del mismo programa para derribar tres drones sobre el Valle del Río Grande, en Texas. Primero lo probaron. Luego lo compraron.El LOCUST X3 es un láser de 30 kilovatios diseñado para montarse sobre Vehículos Ligeros Tácticos Conjuntos (JLTV), con versiones paletizadas opcionales y estudios para el Vehículo de Escuadra de Infantería. El objetivo de la plataforma son drones de los grupos 1 a 3 —aeronaves no tripuladas pequeñas y medianas—, no aviones militares grandes. El sistema incluye software de puntería propio de AeroVironment y funciona dentro de la arquitectura de defensa aérea por capas que la empresa ya vende. El contrato es un Other Transaction Agreement, el mecanismo que permite al Pentágono comprar fuera de las reglas estándar de adquisición federal y que mueve más rápido que un contrato convencional.¿Qué pasó en el Río Grande el 25 de agosto?Los sistemas usados en la frontera corrían a 20 kilovatios —menos potentes que los 30 kW del X3 que entra en producción ahora— y provenían del programa precursor Army Multi-Purpose High Energy Laser, el esfuerzo prototipo que precedió a este contrato. El general de brigada Curtis Taylor, que comandó la fuerza de tarea, relacionó las aeronaves interceptadas con redes del crimen organizado, específicamente con operaciones de los carteles que usan drones para mover personas ilegalmente y para vigilar al personal militar y a los agentes de la Patrulla de Aduanas y Fronteras. Nadie ha confirmado públicamente quién pilotó esos drones. El Ejército tampoco ha publicado la ubicación exacta de la operación.La secuencia completa del programa revela una estrategia deliberada. Primero: AeroVironment entregó los dos primeros prototipos en septiembre de 2025 y dos más montados sobre vehículos tácticos en diciembre. Segundo: en abril de 2026 se realizó una demostración a bordo de un portaaviones de la Marina de EEUU y el sistema apareció en el programa 60 Minutes. Tercero: en agosto, el sistema obtuvo la autorización del Departamento de Guerra y la FAA para uso doméstico en espacio aéreo americano —un acuerdo de seguridad específico que no existía antes—. Cuarto: fue usado en la frontera. Quinto: se firmó el contrato de producción.Un láser de esta clase funciona manteniendo un haz concentrado sobre un objetivo en movimiento el tiempo suficiente para calentarlo hasta que falla. El daño depende del alcance, del tiempo de exposición y del material del dron. Para un dron de cientos de dólares, es efectivo. Para un misil interceptor de muchos miles, es órdenes de magnitud más barato por disparo. Ese es el argumento económico que la energía dirigida ha sostenido siempre y que ahora, por primera vez en la historia según la empresa, alguien ha comprado en volumen.Los marines de EEUU contrataron en agosto el sistema de inteligencia cognitiva Argus de Accrete sin licitación abierta, el mismo patrón: tecnología de IA lista para uso operacional inmediato + Other Transaction Agreement para moverlo más rápido. El contexto de defensa en el que esto ocurre es el de un Pentágono que ha decidido en los últimos dos años que la velocidad de adquisición importa tanto como la calidad del sistema. El gasto en contramedidas antidrones lleva dos años en alza, precisamente porque los drones comerciales de bajo coste se han convertido en la amenaza más común y frecuente a la que se enfrentan instalaciones, fuerzas y fronteras en todo el mundo.Lo que el contrato de LOCUST X3 establece con certeza es que un arma que llevaba una década como demostración tiene ahora un calendario de entrega, una plataforma sobre la que montarse y un campo de pruebas real dentro del territorio estadounidense. AeroVironment tiene ganancias trimestrales el 9 de septiembre y está ampliando su fábrica de Albuquerque con 30 millones de dólares anunciados en marzo para afrontar la producción.El contrato usa el modelo OTA (Other Transaction Authority) que el Pentágono emplea para compras fuera del proceso estándar de adquisición federal, que puede tardar años. OTA permite negociar directamente con el contratista y entregar más rápido —en semanas en lugar de años. Es el mismo mecanismo que el Ejército usó para los primeros contratos de drones comerciales adaptados para uso militar en 2023 y 2024.El despliegue del 25 de agosto también requería permisos excepcionales: el Ejército obtuvo un acuerdo de seguridad entre el Departamento de Guerra y la FAA para usar el sistema dentro del espacio aéreo doméstico americano, después de meses de pruebas en White Sands Missile Range. Ese proceso regulatoria, completado semanas antes del despliegue, es lo que permite a AeroVironment decir que tiene un sistema listo para producción que ya ha sido usado operativamente en suelo americano —no solo en un campo de tiro.En wwwhatsnew.com llevamos meses cubriendo el programa E-HEL desde que AeroVironment entregó los primeros prototipos en septiembre de 2025. El salto de 20 millones de dólares iniciales a 464 millones en cinco años refleja cuánto ha cambiado la percepción del riesgo real de drones en la doctrina militar americana. El 25 de agosto fue la primera confirmación pública de que ese gasto se ha convertido en capacidad operativa real. La pregunta que los aliados de la OTAN están empezando a hacer en privado es cuándo estará disponible para despliegue fuera de territorio americano.El Gunslinger de Palladyne, probado en movimiento en Aberdeen en julio de 2026, demostró que los sistemas anti-drones de siguiente generación pueden operar desde vehículos en marcha — el LOCUST X3 amplía esa capacidad con potencia láser en lugar de proyectiles. La NATO también está desarrollando munición anti-drones compatible con fusiles estándar para dar a los soldados de infantería capacidad de respuesta individual frente a drones FPV. El láser y la munición estándar no son alternativas: son capas complementarias de una defensa en profundidad contra drones que el Ejército americano está construyendo a diferentes escalas de alcance y potencia.La noticia El Ejército de EEUU usó un láser para derribar tres drones en la frontera mexicana y una semana después firmó el contrato de compra fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.