La desidia de Sánchez ante la invasión marroquí de Ceuta podría recordar a aquel encuentro del presidente del gobierno Santiago Casares Quiroga con los periodistas la noche del 17 de julio de 1936 cuando ya se conocía el pronunciamiento del ejército de África: «¿Qué los militares se han levantado en Marruecos? Pues yo me voy a acostar». Si el cretino de Casares se fue a dormir confiado en la lealtad del general Emilio Mola, «director» de la sublevación, noventa años después otro de su laya, con más mala fe, no quiso dar importancia a la invasión marroquí de Ceuta. Casares se fue a acostar y Sánchez llenaba las maletas con libros y canciones para sus cuatro semanas en La Mareta.... Ver Más