La herida

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La vuelta del verano nos está trayendo un extra de estrés nacional. Lo de Ceuta ha sido el corolario de un país que ya venía hiperventilando a causa de los interminables conflictos de todo tipo con los que ha de convivir la vida cotidiana. La brecha entre el devenir diario de la gente y el de sus representantes se ha hecho más grande que nunca. Y a ello no contribuye precisamente el tono del debate, ni su nivel: todo es áspero y desabrido. Todo rezuma cabreo. A la vuelta, a las familias les espera el reto de simultanear el trabajo con los colegios, el sueldo con los precios y las disrupciones tecnológicas. A la vuelta, al vecindario le aguardan las... Ver Más