«Los ventanales grandes gustan a todo el mundo. Y con razón. Pero mal planteados pueden generar justo lo contrario de lo que buscas: menos confort». Pablo Borraz, arquitecto, ha lanzado una advertencia muy clara sobre una de las tendencias más deseadas en vivienda. En una de sus últimas publicaciones en plataformas digitales, el experto defiende que estos elementos aportan luz, amplitud y conexión con el exterior, pero recuerda que, si se colocan sin criterio, pueden pasar factura. El especialista explica que el problema no está en los ventanales en sí, sino en instalarlos sin pensar en la orientación ni en cómo protegerlos del sol. Según señala, en invierno pueden funcionar bien dependiendo de la ubicación, pero en verano pueden convertir la vivienda en «un verdadero horno», obligando a depender del aire acondicionado para mantener una temperatura agradable. «No es una cuestión de estética. Es una cuestión de cómo se comporta la casa todo el año», apunta. El arquitecto subraya además otros inconvenientes que no siempre se aprecian en las imágenes promocionales: deslumbramientos, falta de privacidad y mayor mantenimiento. A su juicio, muchas casas se diseñan priorizando cómo se ven en fotos y no cómo se viven en el día a día. «Una casa con buena luz no es la que tiene más vidrio necesariamente, es la que tiene la luz mejor controlada», resume el arquitecto en el vídeo publicado en Instagram. Para él, ese tipo de decisiones deben tomarse desde el principio del proyecto, no cuando la obra ya está en marcha.