Dejar que una IA programara sola le costó a Amazon 1,8 millones de dólares y un desvío del 860% sobre el presupuesto en tareas menores

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Todas las empresas están invirtiendo en IA de un modo u otro, en mayor o menor medida y de una forma más o menos publicitada, aunque en realidad la inteligencia artificial nos ha demostrado ya sobradamente que está lejos por ahora de convertirse en una sustituta de la fuerza laboral humana.De hecho, muchas empresas pensaron que ayudaría a programar más rápido desde un primer momento, pero la verdad es que gastan el doble de tiempo y recursos revisando su trabajo, con Amazon ahora demostrando con cifras que a la implementación de la IA le falta todavía una buena supervisión y un control de costes que al gigantesco marketplace con sede en Seattle le ha costado nada menos que 1,8 millones de dólares.Y que sí, la propia Amazon ha reconocido que un despliegue fallido de Claude Sonnet ha elevado un 860% el presupuesto previsto en varios proyectos de desarrollo, sin que internamente nadie advirtiese el problema al menos durante unos cinco meses consecutivos. De hecho, es que un sólo proyecto de una herramienta de auditoría financiera superó los costes estimados en unos 541.000 dólares bastante impresionantes. Un control de costes complicado y una nula revisión del consumo de 'tokens'Tal y como los compañeros de TechRadar explicaban recientemente en una nota publicada en sus verticales, haciendo referencia al mismísimo Financial Times, el proyecto de implementación interna de Claude Sonnet para vincular los datos de los autores con las fichas de productos, superó todos los presupuestos previstos saltándose todos los controles y validaciones internos.Un gasto excesivo de 1,8 millones de dólares en tan sólo 5 meses que quizás no se advirtiese por una especie de "barra libre" a las pruebas de IA dentro de las operaciones de Amazon, que en este caso buscaba implementar agentes de programación autónomos en varios equipos.Además de ese proyecto de una herramienta para auditorías, otro proyecto de logística que intentaba acortar plazos de entrega en la red propia de distribución de Amazon, generó costes adicionales estimados en 134.000 dólares, con errores costosísimos al no revisar qué hacen ni cuántos tokens gastan estos modelos que no utilizan ahora suscripciones de tarifa plana. La respuesta de Amazon no se hizo esperar, en todo caso, siendo además menos catastrófica: "Como ocurre con cualquier tecnología novedosa, estamos experimentando aún, aprendiendo y mejorando la forma en que la utilizamos, incluyendo por supuesto el cómo logramos optimizar sus costes."Reconocen los de Seattle que están haciendo experimentos y que no se trata de una práctica habitual ni tampoco comercial, hablando de ejemplos concretos que no reflejan con precisión cómo sus equipos aplican la IA para mejorar sus métodos y optimizar su trabajo diario.Todo el sector siguen creyendo que la IA es una inversión necesaria para no perder terreno, aunque ciertamente hay evidencia de rendimientos poco consistentes en ciertos mercados y en ciertas empresas, sobre todo en este tipo de grandes corporaciones.En todo caso, para Amazon esto es una aguja en un pajar, pues la empresa capitaneada por Jeff Bezos ingresa trimestralmente más de 181.000 millones de dólares, así que un gasto como este, de "dos milloncitos", en unas pruebas con agentes autónomos que seguramente a largo plazo ofrezcan resultados muy satisfactorios, probablemente les parezca incluso bien... ¡Es un 0,1% de su beneficio mensual, por poner contexto!Eso sí, muchos analistas afirman que estas implementaciones y la automatización sin control terminarán por erosionar los márgenes de beneficio y las calidades del servicio antes incluso de que ningún cuadro de mando lo advierta en reuniones de alto nivel.