Septiembre marca el inicio de una nueva etapa para miles de familias sevillanas. Para muchos niños de 3 años será su primer contacto con el colegio, un momento que suele venir acompañado de nervios, dudas y un periodo de adaptación que cada centro organiza de forma diferente. Sin embargo, esa organización no queda a criterio exclusivo de cada colegio. La Junta de Andalucía establece una serie de normas que fijan qué medidas pueden adoptar los centros durante los primeros días de clase y cuáles no están permitidas. La respuesta es no. La normativa andaluza deja claro que el horario flexible durante el periodo de adaptación no puede aplicarse de manera general a toda la clase. Es decir, un colegio no puede imponer que todos los alumnos de 3 años entren más tarde o salgan antes únicamente por estar comenzando el curso. La flexibilización del horario únicamente puede utilizarse cuando un alumno concreto presenta dificultades para adaptarse a su incorporación al centro educativo. La Junta establece que corresponde al tutor o tutora valorar si un niño necesita un periodo de adaptación con horario reducido. Además, esa decisión debe adoptarse de común acuerdo con la familia , por lo que el centro no puede imponer unilateralmente esta medida. En la práctica, esto significa que dos alumnos de la misma clase pueden tener horarios distintos durante los primeros días si sus necesidades son diferentes. Otra de las cuestiones que regula expresamente la normativa es la duración de este periodo . Si se acuerda aplicar un horario flexible, la permanencia del menor en el colegio irá aumentando de forma progresiva cada día. Pero existe un límite: una vez transcurridas dos semanas desde el inicio de la adaptación, el alumnado deberá incorporarse al horario ordinario del segundo ciclo de Educación Infantil. La normativa permite a los centros organizar una incorporación progresiva siempre que esté orientada a facilitar la adaptación de aquellos menores que realmente lo necesiten. Durante esos primeros días, el profesorado puede diseñar actividades específicas para favorecer la integración del alumnado , crear rutinas, familiarizar a los niños con el aula y establecer una comunicación estrecha con las familias. Todo ello forma parte del proceso de acogida previsto para esta etapa educativa.