Mensajes claveEl 24 de julio expiraron los aranceles del 10% de la sección 122, el puente temporal tendido tras la sentencia del Supremo que declaró ilegales los aranceles recíprocos dictados al amparo de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (International Emergency Economic Powers Act, IEEPA), pero sin tregua alguna: ese mismo día entró en vigor su sustituto, fruto de la primera de las dos investigaciones de la sección 301 abiertas tras el fallo: la del trabajo forzoso, con tipos del 10% al 12,5% para 60 economías; la segunda, por exceso de capacidad manufacturera, sigue pendiente, también alcanza a la Unión Europea (UE) y podría añadir aranceles acumulables a finales de 2026.La sentencia del Supremo ha desatado además la mayor devolución aduanera de la historia de Estados Unidos (EEUU): de los 166.000 millones de dólares recaudados bajo la IEEPA, más de 86.000 ya han sido reembolsados, convirtiendo transitoriamente el programa arancelario en una salida neta de caja para el Tesoro. Y podría haber una segunda ronda: los aranceles de la sección 122, también recurridos, están pendientes de resolución judicial y podrían tener que devolverse igualmente.Junto a los aranceles generales de la sección 301 conviven especificidades bilaterales. El caso más llamativo es Canadá: aranceles del 50% bajo una ley de 1930 nunca antes utilizada, que funcionan a la vez como palanca de presión de EEUU en plena revisión del Tratado de Libre Comercio entre México, EEUU y Canadá (T-MEC) y como represalia frente al único país que, junto con China, respondió a los aranceles de 2025 con contramedidas.China opera en un régimen aparte por acumulación de capas: al nuevo 12,5% se suman los aranceles 301 de la primera guerra comercial y los sectoriales de la 232. Su nivel efectivo dependerá de un factor a favor, el Board of Trade bilateral en consulta que podría traer reducciones arancelarias mutuas, y dos en contra: la investigación de sobrecapacidad, que la tiene como objetivo central, y la expiración de la tregua arancelaria el 10 de noviembre.El frente sectorial se amplía: el 31 de julio entran en vigor, bajo la sección 232, aranceles de hasta el 100% sobre los medicamentos patentados, con los productos de la UE protegidos por el techo del 15% del acuerdo de 2025. Para los genéricos, Donald Trump ha anunciado, aunque todavía sin formalizar, un calendario escalonado que arrancaría en el 0% durante dos años y llegaría después al 200%, y que afectaría también a la UE.El objetivo declarado apenas se cumple: el déficit exterior estadounidense se ha reducido de forma modesta, en parte por factores ajenos a los aranceles, y sobre todo se ha desplazado hacia Taiwán y Vietnam, mientras la brecha entre ahorro e inversión de la economía americana, su causa de fondo permanece intacta.AnálisisEl 24 de julio expiraron los aranceles del 10% que EEUU impuso en febrero, tras la sentencia del Tribunal Supremo que tumbó los aranceles recíprocos. Nadie debería descorchar nada: ese mismo día estaba ya lista su sustitución. En apenas 15 meses, la política arancelaria estadounidense ha quemado tres bases legales distintas, ha desatado la mayor devolución de impuestos aduaneros de la historia y ha resucitado una ley de 1930 que nunca se había usado. Este análisis reconstruye ese recorrido y responde a la pregunta incómoda: tanto arancel, ¿para qué?De los aranceles recíprocos a los acuerdos bilaterales en 2025Aunque el 2 de abril de 2025, el presidente Trump anunció los llamados aranceles recíprocos al amparo de la IEEPA, la reacción de los mercados financieros forzó su suspensión el 9 de abril, quedando un arancel adicional general del 10% mientras se negociaban acuerdos bilaterales. China quedó fuera de la suspensión y la escalada mutua llevó los aranceles estadounidenses hasta el 145%, antes de que la tregua de Ginebra de mayo de 2025 los devolviera a niveles manejables.Los acuerdos bilaterales fueron llegando a lo largo de 2025, con arquitecturas distintas. El Reino Unido cerró el suyo en mayo: un 10% adicional sobre los derechos preexistentes. La UE, Japón y Corea del Sur pactaron en verano un techo total del 15% que absorbía los aranceles ya existentes en lugar de sumarse a ellos. Vietnam quedó en el 20% e Indonesia y Filipinas en el 19%. Con China no hubo acuerdo sino tregua: la cumbre de Busan rebajó el arancel del fentanilo del 20% al 10%, dejando el gravamen efectivo en torno al 45%, con expiración el 10 de noviembre de 2026.La sentencia Learning Resources, de febrero de 2026El 20 de febrero de 2026, el Tribunal Supremo resolvió en Learning Resources v. Trump que la IEEPA no autoriza al presidente a imponer aranceles. Cayeron de golpe los aranceles recíprocos y los vinculados al fentanilo sobre Canadá, México y China, y con ellos la base legal de los acuerdos bilaterales negociados en 2025. Quedaron en pie, en cambio, los aranceles sectoriales de la sección 232 de la Trade Expansion Act de 1962 (acero, aluminio, automóviles y cobre, justificados en la seguridad nacional) y los que gravan a China desde la primera Administración Trump bajo la sección 301 de la Trade Act de 1974, que responde a prácticas comerciales desleales o discriminatorias.La devolución de lo recaudado y su factura fiscalLa ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo quedó en manos de la Court of International Trade (CIT), el tribunal federal especializado en materia aduanera, que ordenó devolver todo lo recaudado a todos los importadores. Las cifras dan idea de la magnitud del problema: unos 330.000 importadores pagaron alrededor de 166.000 millones de dólares en aranceles IEEPA, repartidos en más de 53 millones de operaciones de importación. La agencia aduanera (Customs and Border Protection, CBP) tuvo que construir desde cero un sistema de tramitación por fases (CAPE) para procesar las devoluciones.A 10 de julio de 2026, se habían devuelto ya 86.300 millones de dólares, intereses incluidos, con otros 35.000 millones aceptados a trámite. El impacto fiscal ha dejado de ser una nota a pie de página: sólo en junio se pagaron 49.100 millones en devoluciones, más del doble de lo recaudado ese mismo mes en nuevos aranceles, convirtiendo el programa arancelario en una salida neta de caja que ha contribuido a ensanchar el déficit federal del ejercicio 2026. El instrumento que se presentó como fuente de ingresos para financiar rebajas fiscales ha acabado, al menos transitoriamente, drenando al Tesoro.La devolución, además, no está cerrada. Una parte de los aranceles se pagó en operaciones que ya eran administrativamente firmes cuando llegó la sentencia (en torno a 11.400 millones de dólares) y el gobierno ha apelado la orden de devolución universal defendiendo que esos importes no pueden reembolsarse de oficio: cada importador debería reclamarlos mediante demanda judicial individual dentro de plazo. Si ese criterio prospera, miles de pequeños importadores sin asesoramiento legal podrían quedarse sin reembolso.El puente de la sección 122 durante los 150 días posteriores a la sentencia del Tribunal SupremoEl mismo día de la sentencia del Tribunal Supremo, la Administración activó su plan B: la sección 122 del Trade Act de 1974, que permite imponer aranceles de hasta el 15% durante un máximo de 150 días para corregir «grandes y graves» déficits de balanza de pagos. Inicialmente, Trump anunció un recargo general del 10%, efectivo desde el 24 de febrero, aunque después dijo que lo elevaría al 15%, pero el tipo superior nunca llegó a aplicarse; un 15% adicional habría dejado a socios como la UE, Japón y Corea en peor posición que bajo los acuerdos de 2025, precisamente los que la sentencia acababa de dejar sin base legal.La sección 122 tampoco se ha librado de los tribunales. La norma sólo permite el recargo ante un “problema fundamental de pagos internacionales”, el tipo de crisis para el que se diseñó en 1974: una situación en la que un país pierde reservas y ve presionada su moneda, como la que llevó a Richard Nixon a imponer un recargo similar en 1971. La proclamación de Trump justificó el recargo con algo distinto: el déficit comercial y otros desequilibrios exteriores de la economía estadounidense. El 7 de mayo, el CIT resolvió por dos votos a uno que eso no basta: un déficit comercial persistente no es la crisis de pagos que exige la ley y, si el presidente pudiera invocar cualquier desequilibrio para activarla, una autorización pensada como temporal y excepcional se convertiría en un poder arancelario sin límites. La invalidación, eso sí, sólo benefició a los demandantes. El gobierno recurrió la sentencia al día siguiente ante el Federal Circuit, el tribunal de apelación competente, que el 11 de junio adoptó medidas cautelares: suspendió la decisión del CIT mientras resuelve el recurso, al apreciar que el gobierno tiene probabilidades de éxito, sin pronunciarse sobre el fondo.El resultado práctico: la CBP ha seguido recaudando el 10% hasta la expiración del 24 de julio y el litigio, que no se resolverá antes de esa fecha, determinará si también estos aranceles deben devolverse.Del puente de la sección 122 a la sección 301 como régimen permanente: un arancel estratificadoLa sección 122 nace con fecha de caducidad: sus 150 días son un máximo legal que sólo el Congreso podría prorrogar mediante una ley y no hay ninguna en tramitación. El relevo, sin embargo, ya está diseñado. La Oficina del Representante de Comercio de EEUU (USTR) abrió tras la sentencia dos investigaciones bajo la sección 301 del mismo Trade Act de 1974, que permite imponer aranceles sin límite temporal frente a prácticas extranjeras “irrazonables o discriminatorias” que lastren el comercio estadounidense.La primera, resuelta el 2 de junio, sostiene que 60 socios comerciales no prohíben o no aplican eficazmente la prohibición de importar bienes producidos con trabajo forzoso, lo que otorgaría a sus productores una ventaja artificial de costes. A diferencia del recargo plano de la sección 122, la propuesta dibuja un arancel estratificado. En el escalón del 10% quedan 14 economías que, según la USTR, han adoptado pasos significativos en la prohibición de importaciones con trabajo forzoso: la UE, Canadá, México, el Reino Unido, Taiwán, Argentina, Bangladés, Camboya, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Indonesia, Malasia y Pakistán. En el escalón del 12,5% quedan las otras 46 economías y ahí figuran Japón y Corea del Sur, penalizados pese a sus acuerdos de 2025 porque estos no incluían compromisos sobre trabajo forzoso, junto a China, la India, Vietnam, Australia, Suiza y Noruega. Se contemplan exenciones para productos agrícolas, aeronáutica, insumos industriales, minerales, farmacéuticos y bienes ya sujetos a la sección 232. El 23 de julio, en vísperas de la expiración de los aranceles de la sección 122, la USTR publicó la acción final. Esta confirma en esencia la estructura propuesta, aunque introduce un importante matiz: para determinados productos de la UE, Taiwán, Japón, Corea y Suiza, el arancel de la sección 301 se calcula de forma que, sumado al arancel de nación más favorecida (NMF), el gravamen total no supere el 10% en el caso de la UE y Taiwán, ni el 12,5% en el de Japón, Corea y Suiza, en línea con los compromisos asumidos en los acuerdos comerciales recíprocos de 2025. En cambio, el resto de las economías soporta el arancel adicional de su escalón, del 10% o del 12,5%, sumado a los derechos preexistentes.La segunda investigación, aún abierta, apunta a la “sobrecapacidad estructural” manufacturera: la USTR sostiene que 16 economías, entre ellas la UE y, sobre todo, China, mantienen políticas de apoyo estatal que generan un exceso de capacidad industrial cuyo excedente se exporta a precios artificialmente bajos. Su resolución se espera para finales de 2026 y los aranceles que resulten serían acumulables a los del trabajo forzoso.La sección 301 aplicada de manera bilateralLa maquinaria, además, ya ha producido su primer resultado, que ilustra la tercera vía de la sección 301: los expedientes contra países concretos. El 15 de julio, la USTR finalizó la investigación abierta contra Brasil en 2025, en la que acusaba a Brasilia de una batería de prácticas desleales: desde el trato discriminatorio a las plataformas digitales y los medios de pago estadounidenses hasta las barreras al etanol y la insuficiente protección de la propiedad intelectual. El resultado es un arancel del 25% sobre la mayoría de las importaciones brasileñas, en vigor desde el 22 de julio.Y Brasil no será el último país al que se aplica de manera bilateral la sección 301: sigue abierta una investigación similar contra Vietnam por la insuficiente protección de la propiedad intelectual y nada impide a la USTR abrir nuevos expedientes individuales, que se han convertido en la herramienta preferida para disciplinar bilateralmente a socios díscolos.¿Y China? Un régimen aparte por acumulación de capasEl 12,5% asignado a China puede parecer benigno, pero es sólo la capa superior: debajo siguen los aranceles de la sección 301 de la primera guerra comercial (7,5%-25%, según producto) y los sectoriales de la 232, que sobrevivieron a la sentencia. Lo que China se ha ahorrado son los componentes IEEPA: el recíproco y el del fentanilo, ya rebajado en Busan.Hacia delante, su nivel efectivo se decidirá en tres tableros: la investigación de sobrecapacidad; la expiración de la tregua el 10 de noviembre, que reabre la puerta a la escalada; y, en sentido contrario, el Board of Trade bilateral sometido a consulta, que podría traer reducciones mutuas.Canadá y la resurrección de la Ley de 1930El 20 de julio, la Administración añadió una pieza más: aranceles del 50% sobre unos 20.000 millones de dólares de importaciones canadienses (automoción, lácteos, alcohol y sectores adyacentes), en vigor el 19 de agosto, invocando por primera vez en casi un siglo la sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, que permite actuar contra países que discriminen el comercio estadounidense sin necesidad de investigación previa. La justificación oficial alude al trato discriminatorio en alcohol, automóviles y lácteos; la explicación política es doble. Canadá fue, junto con China, el único socio que adoptó represalias frente a los aranceles de 2025 y el castigo llega en plena revisión del T-MEC, iniciada el 1 de julio, en la que Washington ya ha avisado de que no renovará el acuerdo en su forma actual: la 338 funciona como palanca negociadora y escarmiento ejemplarizante a la vez. De hecho, la calificación T-MEC no exime del nuevo arancel, aunque quedan fuera energía, potasa, minerales críticos y los bienes ya sujetos a aranceles sectoriales.Aranceles a productos farmacéuticos: una vía específicaEl 31 de julio entra en vigor otra pieza mayor: aranceles de hasta el 100% sobre determinados medicamentos patentados y sus principios activos, impuestos en abril bajo la sección 232 tras casi un año de investigación del Departamento de Comercio. Se aplicarán primero a las 17 grandes compañías identificadas en la proclamación y, desde el 29 de septiembre, al resto.Las excepciones revelan su verdadera función de palanca: las empresas con planes de relocalización aprobados pagarán inicialmente un 20%, aunque el tipo subirá al 100% en 2030; las que combinen esos planes con acuerdos de precios con el Gobierno estadounidense disfrutarán de un arancel del 0% hasta enero de 2029; y los productos de la UE quedan sujetos a un gravamen total máximo del 15%, en consonancia con el acuerdo de 2025.Los genéricos, que representan más del 90% de las recetas dispensadas en EEUU, tienen su propio calendario, anunciado por Trump el 21 de julio y todavía sin plasmarse en una proclamación: dos años al 0% desde agosto de 2026, un año al 100% y, posteriormente, un 200% para las importaciones cuya producción no se haya trasladado a EEUU.La creciente carga depositada sobre la sección 232, que quedó fuera del alcance de la sentencia y cuya capacidad para sustentar aranceles fue expresamente reconocida por el Supremo, es otro síntoma de la misma estrategia: buscar siempre el instrumento jurídico menos vulnerable ante los tribunales.¿Están corrigiendo los aranceles el desequilibrio comercial?Cabe preguntarse, por último, si todo este andamiaje está logrando su objetivo declarado: reducir el déficit exterior estadounidense. Los datos mensuales de la Oficina de Análisis Económico (Bureau of Economic Analysis, BEA) y el Census Bureau permiten una primera respuesta: algo, pero menos de lo que parece.La secuencia es reveladora. A comienzos de 2025, la anticipación de los aranceles disparó las importaciones por acopio y el déficit mensual llegó a duplicar el nivel previo. Con los aranceles ya en vigor, el déficit cayó y se ha ido estabilizando a lo largo de 2026. La paradoja del primer año: 2025 cerró con más déficit anual que 2024, porque el acopio previo se comió la compresión posterior.La mejora real, comparando los primeros meses de 2026 con los mismos de 2024, ronda el 15%. Una corrección modesta para el proteccionismo desplegado y con matices: parte se debe a factores ajenos a los aranceles, como el auge de las exportaciones de oro, y en mayo el déficit volvió a repuntar con fuerza, lo que sugiere un nuevo acopio ante la transición de la sección 122 a la 301.El detalle por países es aún menos favorable: el déficit con China se ha reducido, pero los de Taiwán y Vietnam se han disparado hasta ser los mayores de EEUU, señal de que el comercio se ha desviado más que reducido. En suma, el arancel ha movido el déficit de sitio, mientras su causa de fondo (una economía que gasta más de lo que ahorra) permanece intacta.ConclusionesCuatro conclusiones se imponen. Primera: los tribunales acotan, pero no frenan. Cada revés judicial ha sido respondido en días con una base legal alternativa y la sección 301, sin fecha de caducidad, apunta a convertirse en el régimen permanente. Segunda: para la UE, continuidad. El arancel efectivo apenas ha variado con tanto vaivén. Tercera: la factura fiscal, de momento, es negativa. El arancel que iba a financiar rebajas fiscales es hoy una salida neta de caja por las devoluciones multimillonarias, un drenaje transitorio pero que ya ha ensanchado el déficit de 2026 y con litigios abiertos que pueden encarecerlo si los tribunales acaban ordenando devolver también lo recaudado bajo la sección 122. Y cuarta: el objetivo declarado no se está cumpliendo. El déficit exterior se ha reducido poco, en parte por factores ajenos al arancel y, sobre todo, se ha desplazado hacia Taiwán y Vietnam. Lo único que crece con seguridad es la incertidumbre y el calendario (sobrecapacidad en otoño, tregua con China expirando el 10 de noviembre, revisión del T-MEC) garantiza que la política comercial estadounidense seguirá reescribiéndose trimestre a trimestre.Autor: Judith ArnalLa entrada El arancel ha muerto ¡viva el arancel!: EEUU y el proteccionismo que ningún tribunal consigue enterrar se publicó primero en Real Instituto Elcano.