La muerte es ley de vida. Los seres humanos, por lo general, nacen, crecen, se reproducen y fallecen. No estamos diseñados para ser eternos, sino para transitar por este mundo durante un tiempo limitado. Y aunque todos lo sabemos, a nadie le gusta imaginar que un día cualquiera, puede ser mañana o dentro de 60 años, ya no estaremos, dejando atrás a gente que nos importa, como puede ser la familia o amigos. Aun siendo conocedores de que es algo natural, no podemos evitar sentir cierto miedo por la muerte.Este temor se debe a que nadie sabe con certeza qué ocurre después de la muerte. ¿Nos estarán esperando nuestros padres, abuelos y otros familiares y amigos en algún lugar especial, o simplemente no habrá nada, solo oscuridad? Un enigma que causa mucha incertidumbre y que ha inspirado libros o películas como ‘Martyrs’ (2008, Pascal Laugier), en la que una sociedad secreta busca llevar a sus víctimas a un estado límite de dolor físico y psicológico con el fin de provocar una trascendencia que le permita descubrir si hay una especie de segunda vida tras la muerte o la nada más absoluta.A pesar de que es todo un misterio, la mayoría de nosotros hemos escuchado lo de la «luz al final del túnel». Hay muchos testimonios de personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte (ECM) que describen la misma escena. Raymod Moody, médico psiquiatra y filósofo estadounidense (considerado el padre del estudio moderno de las ECM), en su libro titulado ‘Life After Life’ (1975) recopiló cientos de testimonios de personas que estuvieron clínicamente muertas o al borde de la muerte, y la mayoría contaba lo mismo: sensación de paz y un túnel oscuro con una luz brillante al fondo. Un estudio más reciente ha pedido a decenas de personas que dibujen sus experiencias cercanas a la muerte, lo que ha revelado un extraño patrón.Los que experimentaron el túnel, a menudo, lo describen como un espacio acromático La reconstrucción de un participante de una experiencia cercana a la muerte, mostrando un espacio inmenso dividido en regiones de oscuridad y luz | Lerner et al., Fronteras en la Psicología, 2026Un grupo de investigadores pidió a 50 personas que dibujaran mapas de los espacios que recordaban haber encontrado durante sus experiencias cercanas a la muerte. Los expertos, tras recopilar y analizar los resultados, se encontraron con un patrón extraño: la geometría de los espacios parecía estar vinculada a los colores que la gente recordaba haber visto. Esta geometría podría ofrecer pistas sobre lo que ocurre en el cerebro en la frontera entre la vida y la muerte.Como hemos comentado, las personas que han estado al borde de la muerte suelen coincidir en haber visto túneles, luces y sensaciones extracorpóreas, pero los investigadores que han estudiado estos casos nunca han prestado demasiada atención a la estructura especial de estas experiencias, o a cómo las personas se perciben a sí mismas al moverse a través de ellas. France Lerner, investigadora en neurofenomenología de la Universidad de Haifa en Israel y sus compañeros querían abordar el tema de una manera diferente: visual.Los expertos creyeron que pedir a la gente dibujar lo que vio revelaría patrones que sus palabras no podían. Así pues, los 50 entrevistados reconstruyeron sus recuerdos en una serie de sesiones guiadas, utilizando un catálogo de pictogramas geométricos para ayudar a representar los espacios que recordaban. Los investigadores encontraron que había cuatro categorías principales: espacios cónicos (el túnel), espacios anchos y curvos (arcos), espacios más planos y suavemente curvados, y espacios que parecían rodear completamente al observador (como el interior de una esfera u óvalo).Pero lo que llamó la atención de los investigadores no fueron las formas, sino los colores con los que los participantes las asociaban. De los 28 espacios cónicos reconstruidos, 22 eran acromáticos (negro, blanco, gris o claro, sin un color discernible). En cambio, 27 de los 31 espacios anchos y curvos se percibían en color. Estos descubrimientos ofrecerían pistas sobre los procesos perceptivos que subyacen a las ECM.Lerner y sus compañeros creen que la visión en túnel puede ocurrir cuando se interrumpe el suministro de oxígeno a la retina o al cerebro, restringiendo el campo visual. Y la predominancia del negro, blanco y gris en los espacios tipo túnel también tiene un posible paralelo en la visión ordinaria, ya que en condiciones de poca luz, nuestros ojos se vuelven menos sensibles al color a medida que las células sensibles a la luz responsables de ver en condiciones de penumbra toman el control.Mientras tanto, los espacios más amplios y envolventes tienen similitudes con el efecto Ganzfeld, un fenómeno en el que un campo visual inmutable y vacío puede dar lugar a experiencias perceptivas inusuales, incluidas las alucinaciones. Sin embargo, estas similitudes no determinan qué causó las experiencias de los participantes. Si bien todavía falta mucho por saber, esta investigación pone en relieve lo que otras previas han pasado por alto: las palabras, a veces, no son suficientes para explicar algo.