Felix Rieseberg ha dejado de pedir a los aspirantes a un puesto de ingeniero en su equipo de Anthropic que resuelvan una prueba de programación. A su juicio, hoy tiene tan poco sentido plantearles un ejercicio de React, una herramienta para crear interfaces, como examinarlos de ensamblador, un lenguaje mucho más cercano a las instrucciones que ejecuta un procesador. "Claude ya es mejor en ambas cosas", asegura.La decisión, que Rieseberg explicó el 27 de octubre en su blog, tiene tanto que ver con los avances de la inteligencia artificial como con algo que ha observado entre sus propios ingenieros. Quienes mejor resultado le dan en el trabajo no siempre destacan en esos ejercicios. Y algunos de los que llevan menos tiempo ya sacan proyectos adelante más rápido que compañeros que, en su opinión, probablemente programan mejor.Todo lo que tienes que saber Dos recién llegados vieron algo que los veteranos de Anthropic pasaban por alto Qué busca ahora cuando recibe un currículoDos recién llegados vieron algo que los veteranos de Anthropic pasaban por alto Claude Code en un MacEl propio Rieseberg pone un ejemplo con Claude Code, la herramienta de Anthropic para programar con IA. Dentro de la compañía se habían acostumbrado a utilizarla desde el terminal, la ventana en la que se escriben comandos para indicar al ordenador qué debe hacer. Fueron dos ingenieros recién incorporados, Anthony Morris y Alice Zhao, quienes prepararon una interfaz gráfica para manejarla de otra manera. Suscríbete a la newsletter de Andro4allMorris y Zhao tardaron un fin de semana en tener un prototipo que se podía probar. Unos ocho días después salió la primera versión pública, según Rieseberg. De ahí viene uno de sus consejos a quienes empiezan. Si creen que una herramienta podría funcionar mejor, una versión sencilla que permita comprobarlo puede ahorrarles semanas de reuniones para convencer a otros de que merece la pena dedicarle tiempo.Qué busca ahora cuando recibe un currículoDurante años, Rieseberg sí encontró utilidad al examen. Ver cómo un candidato entendía un problema y qué solución se le ocurría le daba alguna pista sobre cómo trabajaría después. Ahora, al revisar currículos y porfolios, se detiene en los pequeños proyectos que alguien ha construido por su cuenta. Le interesa qué problema eligió resolver, si entendió a la persona que iba a usar el producto y qué decisiones tomó para que la idea funcionase.Eso también explica por qué aconseja centrarse en una sola idea. Uno de los errores que dice ver entre los ingenieros con menos experiencia es intentar demostrar todo lo que saben en el mismo prototipo. Si una propuesta necesita a la vez un lenguaje de programación nuevo, un sistema que lo sostenga y varias aplicaciones móviles, hasta quien la tiene delante puede acabar sin saber qué se suponía que debía probar. Una piedra de 30 kilos hallada bajo el mar en el islote noruego de Hespriholmen podría ser el ancla más antigua del mundo, de la Edad de PiedraRieseberg admite que aún busca una fórmula para entrevistar a quienes trabajan bien con ayuda de la IA. Por ahora, los proyectos le sirven de pista y la decisión de retirar el examen se limita a las contrataciones de su equipo. Sobre la posibilidad de recuperarlo, en cambio, tiene menos dudas. "No creo que vuelva la entrevista de programación".