La conmoción por la muerte de Jesús de Miguel ha eclipsado otras noticias de impacto, como la dimisión del ministro Óscar Puente o el revolcón electoral que ha sufrido Donald Trump. Cualquier aficionado al fútbol comenta lo sucedido y da vueltas y más vueltas a como ha podido perder la vida un deportista por un lance del juego. Las habíamos visto de todos los colores sobre el césped, pero jamás un choque de tan fatales consecuencias. Las muertes jóvenes, de futbolistas en activo, son siempre difíciles de asimilar. Bien lo sabe la afición del Espanyol o la del Sevilla. Entre el barcelonismo, el estado de shock por la muerte de un jugador en activo llegó en abril de 1968, con la repentina muerte de Julio César Benítez. El carismático lateral uruguayo murió a los 27 años de una gangrena gaseosa, según indicaron las fuentes del Club. Era el titular del equipo, era el especialista en los lanzamientos de falta y murió, de forma fulminante, el sábado 6 de abril.Leer más]]>