Un soltero le esconde a su cita su ideología política por un polémico motivo: «No le he dicho que he votado a Vox»

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Vicente (53), apodado el 'warrior de San Juan', llegó a 'First Dates' desde San Juan de Aznalfarache (Sevilla) con el carácter tan desinhibido como la lengua y presumiendo de medallas que lo acreditan como un referente del culturismo adaptado. La misma pasión que le pone al deporte la tiene con la vida. «Me levanto y me acuesta con ganas de comerme el mundo», le contó a Carlos Sobera. En el amor, eso se traduce en una entrega total en todos los aspectos. «Se acabó el amor de tanto usarlo», contaba en los totales sobre sus relaciones anteriores. Ángela (51), la mujer que le presentó el programa, era todo lo que él deseaba, «una latina despampanante y con curvas». Vicente tuvo un flechazo con la monitora deportiva de origen colombiano afincada en Mislata (Valencia). Pero Ángela no solo lo conquistó con su atractivo, sino también con su forma de ser dicharachera, sin tabúes y de mente abierta. La conexión era recíproca y la cena marchaba viento en popa. Tan cómoda llegó a sentirse Ángela con su cita que no escatimó en temas de conversación. Ni siquiera en aquellos que suelen ser controvertidos en una cita a ciegas. Entre confidencia y confidencia acabó hablándole a Vicente de su ideología «super izquierdista». En ese momento al soltero se le encendieron todas las alarmas y omitió deliberadamente la suya mientras ella despotricaba de Vox, un partido que para la colombiana «nos quieren sacar y eliminar». Además, los tildó de «homófobos y racistas». «Entonces, yo no puedo estar con alguien que no comparta mis ideales. Nos vamos a pasar el día peleando», le explicaba a su acompañante. «Yo no le he dicho que los he votado», confesó el sevillano en los totales, donde también aclaró que no era racista porque había estado con latinas y el motivo por el que había decidido ocultar una información que Ángela consideraba fundamental. «No le he dicho mi ideología política porque si no, no f*ba hoy. Incluso llevo una pulsera de España que he dejado en casa, no vaya a ser que la que me toque sea de izquierdas», se justificó frente a las cámaras. Ajena a las preferencias políticas de él, Ángela coincidió en que le gustaría seguir conociéndole más allá de las puertas del restaurante. De hecho, concluyó la cita con un beso «a modo de adelanto».