No fue una sorpresa. Las encuestas venían anunciando lo que iba a suceder y, al final, pasó. Estados Unidos se tiñe de azul demócrata en las elecciones a la Cámara de Representantes y al Senado y convierten en demócrata bastiones republicanos como Texas, donde James Talarico ha acabado con tres décadas de voto republicano. Desde enero, Trump afrontará sus dos últimos años de mandato con un Congreso controlado por la oposición, que podrá frenar su legislación, bloquear sus nombramientos y abrir investigaciones sobre su Administración. El presidente conservará los poderes ejecutivos, pero tendrá que negociar con sus adversarios para sacar adelante nuevas leyes. El control de la Cámara Alta dará además a los demócratas poder para condicionar decisiones de política exterior y bloquear la confirmación de candidatos al Tribunal Supremo.Con esta clara victoria demócrata, Donald Trump no se ha hecho esperar. El mandatario, primero se ha desligado de la derrota republicano asegurando que "no me presenté a las elecciones y, de haberlo hecho, ¡habríamos ganado por una aplastante mayoría!", para luego reconocer la victoria demócrata y el deseo de "poder trabajar con ellos" y llegar a acuerdos.El futurible líder demócrata en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Hakeem Jeffries, se ha comprometido a utilizar la mayoría de la que dispondrá para "pedir cuentas a quienes han infligido a este país una corrupción sin precedentes".Los demócratas recuperaron la Cámara Baja con una mayoría que podría alcanzar los 244 escaños, muy por encima de los 218 necesarios para controlar el hemiciclo.Y, aunque los republicanos resistieron sufriendo en bastiones como Florida, la oposición logró también su objetivo más difícil: dar un vuelco al Senado, con victorias tan históricas como simbólicas como la de Talarico, pero también las de Annie Andrews en Carolina del Sur, Sherrod Brown en Ohio, Adam Hamilton en Kansas, Josh Turek en Iowa, Troy Jackson en Maine y Roy Cooper en Carolina del Norte.Este nuevo mapa electoral y de gobernadores, deja Congreso con el mayor grupo de socialistas democráticos de su historia. Siete de los candidatos que el DSA (Socialistas Democráticos de EE.UU) impulsaron, se han impuesto a sus rivales.Alexandria Ocaso-Cortez, quien parece una firme candidata a las presidenciales de 2028 revalida cargo por Nueva York en la cámara baja, el quinto consecutivo, junto con la legisladora por Míchigan Rashida Tlaib, que asumió el cargo en 2019 y suma un mandato más. Darializa Ávila Chevalier y Claire Valdez, también de Nueva York y con el apoyo de Zohran Mamdani, se impusieron a sus rivales republicanos y consiguieron un escaño en la Cámara de Representantes de EE.UU.En Míchigan fue elegido el candidato socialista Donavan McKinney, actual miembro de la Cámara de Representantes estatal, que obtuvo más del 90% de los votos. El representante estatal de Pensilvania Chris Rabb, también impulsado por el DSA, fue elegido miembro de la cámara baja, al igual que la aspirante por Colorado Melat Kiros, de origen etíope, que se convirtió en la primera mujer de la Generación Z elegida para el Congreso.En California, donde sigue el recuento, Angela Gonzales-Torres, podría imponerse a sus rivales demócratas, mientras que Mai Vang que no es favorita sigue en la pelea por un asiento para el Congreso.El gran golpe que han sufrido los republicanos ha sido en Texas, donde tras 38 años de voto republicano, James Talarico se convirtió en el primer demócrata elegido al Senado federal, al derrotar a Ken Paxton, fiscal general del estado y una apuesta personal de Trump.El golpe no terminó ahí. El gobernador republicano Greg Abbott, que aspiraba a un cuarto mandato consecutivo, cayó ante la demócrata Gina Hinojosa, quien se convertirá en la primera latina en ocupar el cargo y pone fin a más de tres décadas de dominio conservador.Los resultados en Texas apuntan a un posible vuelco del voto latino para las presidenciales de 2028, que en 2024 contribuyó a la victoria de Trump con un respaldo histórico.En Kansas, otro bastión republicano, Adam Hamilton rompió una racha de casi un siglo sin que un demócrata lograra ser elegido al Senado federal por ese estado.Carolina del Sur dio a Trump casi 18 puntos de ventaja en 2024, pero en estas 'midterms' ha terminado eligiendo a la senadora a Andrews, una pediatra demócrata. El partido llevaba desde 1998 sin ganar allí una carrera al Senado.Su rival, Darline Graham, había sido nombrada para sustituir a su hermano, Lindsey Graham, tras su muerte en julio y con el apoyo del presidente Trump frente a republicanos con más experiencia. Abdul El-Sayed también se hizo con una asiento en el Senado de EEUU para convertirse en el primer senador musulmán de Estados Unidos por Míchigan. Mantiene la línea socialista impuesta por Zohran Mamdani en la alcaldía de Nueva York y ha sufrido una inmensa campaña de desprestigio liderada por el propio Trump, quien le considera un "terrorista" de los Hermanos Musulmanes.En esta jornada electoral, también estaban en juego algunos Estados como Georgia, donde la demócrata Keisha Lance Bottoms se convertirá en la primera mujer de raza negra en gobernar e Estado.Y en feudos demócratas como California, Xavier Becerra se convertirá en el primer gobernador de origen latino. Por su parte, Minnesota ha elegido a la primera senadora indígena de la historia de EEUU, Peggy Flanagan.Si Flanagan ha hecho historia para la comunidad indígena en Minnesota, Deb Haaland lo ha hecho en Nuevo México, al convertirse en la primera mujer nativa americana en ser elegida gobernadora de un estado en toda la historia de los Estados Unidos.El candidato demócrata por New Hampshire al Senado, Chris Pappas, también ha logrado otro hito al vencer a su rival republicano y será el primer hombre abiertamente gay en la Cámara Alta de Estados Unidos.