El Papa León XIV visitará el Perú del 11 al 16 de noviembre, volviendo al país en el que vivió gran parte de su sacerdocio y ministerio episcopal y que lo recibirá con el lema “Abramos el corazón”.Con ocasión de este viaje histórico, la Iglesia Católica en Perú elaboró un logo que muestra a los cinco santos del país rodeando la imagen del Santo Padre.Estas figuras, que vivieron en el Virreinato del Perú durante parte de los siglos XVI y XVII, son Santo Toribio de Mogrovejo, San Martín de Porres, Santa Rosa de Lima, San Francisco Solano y San Juan Macías. Tres de ellos llegados desde España y dos nacidos en Lima.Y si bien entre estos santos y León XIV hay unos 400 años de distancia, la vida y el apostolado que llevó adelante el Papa cuando fue misionero, sacerdote y obispo en Perú, tienen varias similitudes con el que realizaron los cinco santos peruanos:1. Llegó desde un lugar lejanoRobert Prevost nació el 14 de septiembre de 1955 en Chicago (Estados Unidos) y en 1985, tres años después de ser ordenado sacerdote de la Orden de San Agustín, fue enviado al norte del Perú, a la misión agustina de Chulucanas que está a más de 5.200 kilómetros de su tierra natal.Al igual que el actual Papa, Santo Toribio de Mogrovejo en 1581, San Francisco Solano en 1589 y San Juan Macías en 1620, llegaron al Virreinato del Perú luego de un largo viaje desde España, que entonces implicaba viajar durante meses por mar y luego por tierra.Santo Toribio de Mogrovejo llegó primero a Panamá, luego se embarcó hacia Paita y desde ahí fue por tierra hasta Lima. San Francisco Solano llegó a Cartagena de Indias, luego a Panamá y de ahí a Lima; tras unos años en los actuales Paraguay, Uruguay y Argentina, el fraile franciscano retornó a la capital del virreinato. San Juan Macías arribó primero a Cartagena de Indias y pasó por Pasto y por Quito antes de llegar a Lima.2. Tiene raíces multiculturalesDesde sus inicios en el siglo XVI, el Perú se fue forjando como una nación mestiza debido a las uniones entre los primeros conquistadores y mujeres indígenas y la posterior llegada de los esclavos africanos. Un ejemplo de ello es San Martín de Porres, el primer santo mulato de América cuyo padre fue el español Juan de Porras y su madre la mulata liberta Ana Velásquez, oriunda de Panamá.León XIV también es fruto de la migración y las uniones entre personas de diferentes orígenes.Un estudio llevado a cabo en 2025 identificó que, de los más de 100 antepasados que tiene el Papa, nacieron en Francia (40), Italia (24), España (21), Estados Unidos (22), Cuba (10), Canadá (6), Haití (1) y el archipiélago de Guadalupe (1). Estos incluyen esclavos africanos y propietarios de esclavos, al menos dos luchadores por la libertad y varias celebridades lejanas.Pero más allá del mestizaje físico, Robert Prevost representa también el mestizaje cultural gracias a los más de 20 años que vivió en Perú y cuyas experiencias se unieron a las que trajo de su natal Estados Unidos.3. La caridad con los enfermos y necesitadosDesde su elección como Pontífice, una de las imágenes que más circulan en las redes sociales es la que muestra al Obispo Robert Prevost sirviendo un plato de comida en Chiclayo. Esto tuvo lugar en el Comedor Parroquial San José, donde siguen recordando su compromiso con los necesitados.Además, durante la pandemia del coronavirus, el hoy Papa León XIV auxilió a la población material y espiritualmente, encabezando la entrega de mil canastas con alimentos y miles de mascarillas para el asilo de ancianos y a los internos del penal de Chiclayo; así como a obreros de limpieza, bomberos, policías y militares.Asimismo, durante la etapa del confinamiento, recorrió las calles vacías de Chiclayo con el Santísimo Sacramento para llevar consuelo a la población.Si bien los cinco santos peruanos asistieron a los necesitados como parte de su labor, los casos más conocidos son los de los santos dominicos Rosa de Lima, Martín de Porres y Juan Macías.Como se sabe, San Juan Macías es representado con una canasta de panes porque solía recorrer las calles de Lima para alimentar a los pobres. El milagro que permitió su canonización fue la multiplicación del arroz en un orfanato de España.Por su parte, San Martín de Porres estaba encargado de la enfermería del Convento de Santo Domingo y también estaba consagrado a los pobres y enfermos, a quienes solía decir “yo te curo, Dios te sana”.Santa Rosa de Lima también se dedicó a los necesitados y enfermos, incluso destinó un espacio de su casa para que fuera una enfermería y hace unos meses fueron descubiertos los restos del Hospital del Espíritu Santo donde la primera santa de América ayudaba como voluntaria.4. Usó caballos y mulas para recorrer su diócesisCuando fue elegido Papa en mayo de 2025, otra de las imágenes que circularon en las redes sociales fue una foto de Robert Prevost montando a caballo para visitar las zonas alejadas de la Diócesis de Chiclayo.Esta imagen, que mostró el celo evangelizador del nuevo Pontífice, remite también al afán de Santo Toribio de Mogrovejo por llevar la Buena Nueva a los territorios confiados.Cuando Santo Toribio llegó a Lima en 1581, la diócesis abarcaba buena parte del virreinato, llegando por la costa norte hasta Chiclayo —la diócesis que siglos después guiaría Robert Prevost— y por el sur hasta Ica. También incluía las regiones andinas de Cajamarca, Huancayo, Huancavelica, y por la selva hasta Moyobamba y Chachapoyas.Por la extensión, el patrono del episcopado latinoamericano no dudó en realizar grandes recorridos, sea a pie o en mula. “Podemos reconocerlo en su mula ‘la doncella’ cuando recorría desiertos, cumbres y abismos, en busca de hombres por evangelizar”, recordaron en un congreso internacional llevado a cabo en Lima en 2006.Es por ello que el actual Obispo de Chiclayo, Mons. Edinson Farfán, comentó el deseo de conseguir una mula para que León XIV ingrese “como gran misionero” a la localidad de Zaña, donde Santo Toribio falleció durante un recorrido pastoral el Jueves Santo del 23 de marzo de 1606.5. Aprendió los idiomas locales para evangelizarEnviado como misionero al Perú, el joven P. Robert Prevost encontró entre sus primeros desafíos dominar el idioma español —hablado por la mayoría de habitantes— y el quechua para poder comunicarse con la población de las zonas altoandinas.Si bien el castellano no era extraño para el P. Prevost, pues su madre es de ascendencia española, fue en la costa norte peruana donde aprendió a dominar este idioma.Posteriormente, siendo Obispo de Chiclayo, Mons. Prevost tomó un curso básico de quechua de Cáritas, asistiendo con sencillez a las lecciones, como un alumno más, y obteniendo finalmente su certificado.Cuatro siglos atrás, Santo Toribio de Mogrovejo y San Francisco afrontaron el mismo desafío de aprender las lenguas de los nativos americanos.En el caso del Arzobispo de Lima, los registros muestran que conoció el quechua y el aymara y que su celo evangelizador lo llevó a impulsar el Catecismo trilingüe (Doctrina Christiana y Catecismo para Instrucción de los Indios), para transmitir las verdades de la fe de manera sencilla.Por su parte, San Francisco Solano también se empeñó por dominar el quechua, el guaraní y Tonokoté, hablado por los indígenas en Santiago del Estero, en la actual Argentina.6. Salió y regresó al Perú después de añosDe los cinco santos, San Francisco Solano se ausentó del actual Perú en 1590 para ir como “doctrinero de indios” a Tucumán, territorio argentino que entonces formaba parte del Virreinato del Perú.Ese territorio comprendía San Miguel de Tucumán, Nuestra Señora de Talavera del Esteco, Córdoba de la Nueva Andalucía, Santiago del Estero y Lerma (Valle de Salta), sin embargo, su trabajo misionero se extendió también al Chaco paraguayo y a los territorios del actual Uruguay en la región del Río de la Plata.Ocho años después, fue llamado a la Provincia de los 12 Apóstoles, en la comunidad de Lima, viviendo en Perú hasta su muerte el 14 de julio de 1610, a los 61 años.Por su parte, León XIV, durante su periodo como sacerdote ingresó y salió varias veces del Perú, siendo el periodo más prolongado cuando fue elegido prior general de la Orden San Agustín en 2001 y confirmado para un segundo periodo en 2007. Al término de este, el Papa Francisco lo nombró administrador apostólico de Chiclayo en 2014 y obispo de esta diócesis en 2015. Ese mismo año adquirió la nacionalidad peruana.Como obispo permaneció en Perú hasta enero de 2023, cuando el Papa Francisco lo designó prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina.Desde entonces, Robert Prevost no ha vuelto al Perú, por lo que su visita como Papa el próximo 11 de noviembre será también un reencuentro con el pueblo con el que estrechó fuertes lazos durante cerca de veinte años.