Mil historias y una perspectiva diferente

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El día que Putin invadió Ucrania, Mercedes Monmany me llamó para que dedicásemos una portada a Lviv -Leópolis para los amigos-, una ciudad de cultura europea tan importante como Viena o Berlín, entonces muy desconocida en España, que la guerra obligaba a contar. Lo hicimos y fue deslumbrante conocer las raíces que nos unen. Poco después llegó el día en que Trump abroncó a Zelenski en el Despacho Oval y yo me acordé de los Idus de Marzo y empecé a pedir opiniones a intelectuales de toda Europa. Todos querían participar, con cierta urgencia por reivindicar la idea de Europa, desde Cartarescu a Ignatieff, pasando por Riemen, Blandiana, Kurkov, Rieff, Camacho, Fernández Díaz, entre otros. ¿Qué diría la cultura sobre aquella emboscada en la Casa Blanca? Las noticias culturales también vuelan y quienes nos siguen cada semana se apuntan al pajareo. El afán que nos mueve es sorprender a los lectores, y tal vez permitirnos también ser sorprendidos durante la conversación, que se apoya en la actualidad, por supuesto. Aportamos una perspectiva diferente y cierta profundidad. Igual que hace treinta y cinco años, en ABC Cultural somos lo que valen nuestras firmas, un plantel inigualable que reúne a los mejores críticos, reporteros, columnistas, historiadores y creadores con pensamientos, edad, miradas y contextos tan variados que hacen muy difícil dibujar las fronteras que los contienen. Los lectores lo valoran, cada semana, en todos los formatos del periódico. Casi todos nos leen en el móvil, o en la tableta, pero aún hay amantes del papel que peregrinan cada sábado al cada vez más esquivo quiosco. Rodrigo Cortés escribía diálogos de personas normales e invitaba a los lectores cada semana al 'Café y papel': hacerse una foto de su desayuno con el suplemento (alimenticio para la mente) del ABC Cultural. Y así pudimos vernos durante un tiempo, en esas fotos. ¿De dónde partimos cada semana? Los libros que se ponen a la venta, las exposiciones, los conciertos, los temas candentes. La pasada semana entramos (por primera vez) en las comisiones de la Real Academia Española y otras traemos a un gran nombre a la portada: Steve McQueen, Gordillo, Quignard, Labatut… Todo comienza con una conversación, un comentario, una idea de uno de nuestros colaboradores. Pero algunas veces jugamos sin límite, como cuando rechazamos que se trate al adversario o al inmigrante como un alien (alien es la palabra que emplean en Estados Unidos, por ejemplo, para deportarlos) y nos inventamos una portada sobre 'Nosotros, los alienígenas', que fue tan divertida, oportuna y comentada como aquella de hace unos años, con la imagen de Julio Iglesias y el titular: 'Vives en la cultura del meme, y lo sabes'. Siempre buscamos la mejor historia en algún rincón. Pudimos navegar con Pérez-Reverte en su velero cuando publicó 'El italiano'. Nos fuimos a un pueblo para saber cómo escribe Santiago Lorenzo, con su taller de maquetas y su tienda de campaña en la huerta de casa, Y hemos visitado la habitación intacta de un poeta muerto hace 40 años en Salamanca, Aníbal Núñez, pero no olvidado. No tememos al futuro y en nuestra portada casamos a Alicia Framis con la IA. Nuestras páginas no serán lágrimas en la lluvia, como diría el replicante. Tampoco tememos al presente ni al pasado y hemos señalado abiertamente la falta de autocrítica del discurso de la descolonización, y los abusos de la memoria democrática, tan política que llega a manipular la historia. Ni al pasado remoto, y por eso preguntamos a quien más sabe por qué nos importa tanto la Odisea 2.700 años después. Nos gusta oír a todos, leer a todos, convocar a todos. Preguntamos a los protagonistas de 'La bola negra' por su terremoto vital tras la película y pedimos a Alberto Conejero que nos hablara de la última foto de Lorca y Rapún. Nos gustan las historias que persisten debajo de las historias que vuelan con las noticias culturales. Nos gusta este pajareo de contarlas, extenderlas, contemplarlas. Cualquier cosa menos aburrirnos, o aburrirles. En un mundo donde cada vez es más difícil hallar el sentido, escuchamos a Gonçalo M. Tavares, que dijo el otro día al recibir el premio Formentor que somos seres inclinados hacia la muerte, como una piedra bípeda lanzada desde lo alto, y que se escribe mientras se cae. Tal vez nos gusta pensar que la lectura, entonces, es un paracaidismo, un movimiento igualmente vertical, pero que permite contemplar y escuchar, que nos da esa perspectiva. Más allá del scroll infinito, que es el paracaidismo de un solo dedo, en ABC Cultural vamos con todo, últimamente con vídeos que son pequeños documentales que acompañan a nuestros reportajes, algo que se pierde el lector que sólo nos conoce en papel. Como dijo la Nobel periodista, Svetlana Alexievich, somos oídos humanos y -de Nobel a Nobel, con Gabo- vivimos para contarles, para contarla. Hemos cumplido 35 años de lucidez y crítica, gracias al trabajo de nuestros colaboradores y al de todos los que estuvieron antes que nosotros. Sobre todo, gracias a ustedes, los lectores. Nos vemos, como siempre, cada sábado (o desde el viernes en la web).