Totalmente abatido. Así terminó George Russell el Gran Premio de México, en el que su compañero en Mercedes, Kimi Antonelli, se proclamó campeón del mundo a falta de cuatro carreras para el final. El piloto británico no atendió a los medios de comunicación y abandonó el Autódromo Hermanos Rodríguez tras cruzar la línea de meta en una decepcionante sexta posición. El fin de semana fue el reflejo de una temporada en la que partía como el gran favorito al título y ha acabado completamente descolgado de la lucha por las victorias.Seguir leyendo....