Es sábado tarde. Tras una larga semana de trabajo, decides desplazarte a tu centro comercial de confianza para dar un paseo. Como no necesitas nada, en principio no tienes pensado abrir la cartera o acercar el teléfono a un datáfono y gastar dinero, pero viendo tanto escaparate, es difícil resistir la tentación. Así que acabas entrando en una tienda para ver más de cerca ese producto que te ha llamado la atención; poder tenerlo entre las manos y valorar mejor sus características, diseño y calidad de construcción. De repente, notas una presencia a tu espalda: es el dependiente. Se ha acercado para echarte, acusándote de haber robado.Esta breve historia podría ser el primer acto de una película o el primer capítulo de un libro, pero se ha convertido en un temor real para los residentes del Reino Unido. Al parecer, cada vez más gente es reacia a entrar en las tiendas por miedo a que la acusen de robo. Y no es que algún trabajador te haya visto meterte un pintalabios en el bolso o desconectar un teléfono móvil de la exposición para escondértelo dentro de la chaqueta, sino que una inteligencia artificial dio un falso aviso a los dependientes.Es lo que le pasó a un hombre en Home Bargains (una cadena británica de tiendas de variedades). Entró con su esposa para comprar las vitaminas que necesitaba, pero se fue de la tienda acusado de haber robado en otros establecimientos. El afectado se alteró tanto por lo sucedido que llegó a decir que «tenía miedo de entrar en una tienda». Y la culpa de ese miedo la tiene el sistema Facewatch.Los datos de Facewatch se comparten en una base de datos para que las tiendas reciban las alertas de otros establecimientos Facewatch es un sistema de videovigilancia con reconocimiento facial que utiliza la inteligencia artificial para detectar a personas que tienen registradas en su base de datos por sospechas de haber cometido robots u otros incidentes delictivos. El sistema se integra en cámaras de seguridad y no solo graba lo que ocurre en tiempo real, sino que analiza los rostros de las personas que entran en los establecimientos y los compara con los previamente registrados en la base de datos.El objetivo de las tiendas que implementan el sistema Facewatch es estar más seguras y prevenir la entrada de personas que cometieron hurtos o protagonizaron incidentes violentos en el pasado. Los establecimientos que utilizan Facewatch comparten entre ellos las alertas para proteger a los trabajadores, clientes y mercancías en tiempo real. El problema es que no funciona todo lo bien que debería, ya que confunde a algunos compradores lícitos con ladrones.Entre los minoristas del Reino Unido que han empezado a implementar el sistema Facewatch se encuentran Home Bargains, B&M, Budgens, Costcutter y Sports Direct. Si bien los responsables de la herramienta aseguran que las personas que no figuran en su base de datos no quedan registradas permanentemente mediante sus datos biométricos, los defensores de la privacidad lo encuentran muy invasivo y poco respetuoso. Ya no se trata solamente de que se analicen los rostros de personas que simplemente están comprando, sino de que se incluya a alguien inocente en el listado, dañando su imagen.El grupo de libertades civiles Big Brother Watch ha documentado múltiples casos de falsos positivos relacionados con Facewatch, en los que el sistema señalaba a los compradores inocentes y compartía sus datos entre minoristas. El equipo de Facewatch explicó a TechRadar que «asume la responsabilidad de su tecnología y procesos, pero que los minoristas son responsables de cómo su personal interactúa con los clientes». Es decir: Facewatch te proporciona su tecnología, pero luego cada tienda debe apechugar con cómo la usa.Por suerte, la ley británica de protección de datos ofrece a los compradores señalados erróneamente una vía formal para impugnar lo ocurrido, pero los expertos en libertades civiles creen que el proceso impone una carga injusta a las personas afectadas. Recientemente, los parlamentarios del país denunciaron también que los trabajadores de tiendas que cobran el salario mínimo están siendo obligados a asumir la culpa de los fallos de las cámaras con el sistema Facewatch en algunas de las tiendas más grandes del Reino Unido, afirmando que hay trabajadores que están siendo «defraudados, puestos en peligro y sometidos a procesos disciplinarios».