Un estudio realizado por nefrólogos de la Fundació Puigvert (Barcelona) ha evaluado una herramienta de inteligencia artificial, validada en 1,2 millones de pacientes, capaz de rastrear la trayectoria clínica para detectar enfermedades renales hereditarias que pueden tardar años en diagnosticarse porque sus primeras manifestaciones no siempre apuntan directamente al riñón y pueden aparecer de forma dispersa. El retraso medio hasta llegar al diagnóstico se sitúa entre cinco y siete años, según los datos de contexto recogidos en el trabajo al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO.Seguir leyendo....