Doctor Extraño & Doctor Muerte: Triunfo y Tormento. Novelas Gráficas Marvel

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Edición original: Marvel Graphic Novel Triumph and Torment USA (Marvel Comics, 1989)Edición España: Doctor Extraño & Doctor Muerte: Triunfo y Tormento. Novelas Gráficas Marvel (Panini Cómics, 2026)Guion: Roger Stern Dibujo: Mike MignolaEntintado: Mike MignolaColor: Mark BadgerTraducción: Gonzalo QuesadaRealización Técnica: Estudio Din&mitaFormato: Cartoné (tapa Dura). 86 páginas. 18,00 €El dolor del Doctor Muerte«Soportaré cualquier sacrificio,Extraño…pero el Doctor Muerte no suplica. Buenas noches.»En su nuevo intento de volver a traer las novelas gráficas de Marvel, como ya hizo hace una década o más, Panini ha vuelto a recuperarlas en un formato de mayor tamaño, con una mejor edición en tapa dura y en colaboración con SD Ediciones. Cómics como Lobezno: Elecciones sangrientas, Spiderman: Spooky o la tan deseada Doctor Extraño: Shamballa llegan junto a Triunfo y tormento, de Roger Stern y Mike Mignola, quizá la novela gráfica más importante de toda la línea, junto a La muerte del Capitán Marvel, de Jim Starlin.Este nuevo formato que se instauró en los años ochenta permitía a los autores ser más libres con las historias que contaban, sin tantas trabas que se podían encontrar en las grapas mensuales por el Comic Code. Contaban con que no estuvieran en continuidad o, al menos, fueran difusas hasta que se pudieran enmarcar, como la de La muerte del Capitán Marvel que he mencionado o Dios ama, el hombre mata, entre otras.Ello conllevaba que los autores estaban más felices para trabajar con personajes que no solían hacerlo o los llevaban por otros derroteros que mensualmente no podían hacerlo por los motivos que he comentado antes. Y, por supuesto, más tiempo para el dibujante, entintador o colorista, lo que permitía una mejor desenvoltura a los lápices, haciéndolo en muchas ocasiones algo más maduro, fuera de los cánones establecidos mensualmente.Roger Stern, el hombre detrás de esta historia, llevaba ya tiempo escribiendo. En 1989 ya había escrito sobre el propio Doctor Extraño en una de las consideradas mejores etapas del personaje, a cargo de Paul Smith en el dibujo. En ella nos descubría un Extraño como nunca antes, su trabajo como Hechicero Supremo y maestro de las artes místicas, aventuras que a ratos se cruzaban con otra serie que escribía, como Los Vengadores. Por tanto, que fuera uno de los dos personajes elegidos para esta historia que estamos reseñando no era raro.El otro personaje, Victor von Muerte, más conocido como el Doctor Muerte, el eterno archienemigo de los Cuatro Fantásticos y de Reed Richards, siempre ha sido un personaje muy complejo, carismático y atrayente para el lector, pues su propia existencia y manera de actuar no es la de un típico villano de opereta ni un héroe per se. Tampoco sirve la manida etiqueta de antihéroe.Victor es una persona con sus virtudes y sus defectos, con su orgullo que, bajo esa máscara metálica y las heridas de ese mismo orgullo herido, nos plantea Stern una faceta de él nunca vista.La historia de Muerte luchando contra Mefisto para salvar el alma de su madre, encerrada en el infierno; sus raíces gitanas y el alzamiento de Latveria, convirtiéndose en monarca, es algo que ya se había leído en varios cómics anteriormente, igual que su dualidad mágica y tecnológica, siendo un hombre de ambas materias, algo que lo hace más atractivo en ese ámbito que a su rival, Richards.La trama comienza usando de excusa una batalla mágica entre todos los hechiceros de la Tierra contra el Anciano, los Vishanti y otros poderes, cada siglo. En ella aparecen nuestros dos protagonistas, en un combate mágico de resistencia donde Stern nos demuestra cómo Muerte utiliza la tecnología mezclándola con la magia para poder sobrevivir y usando poderes similares a Stephen. Un acto muy inteligente por parte del guionista, demostrando con poco lo bien que conoce a los personajes, los haya escrito antes o no.Una vez solucionado el tema, el deber de Extraño es concederle un deseo a quien ha sobrevivido con él, Victor von Muerte en este caso. Entonces Roger Stern y Mignola nos llevan de visita a su patria, Latveria, con unas páginas donde ya se empieza a vislumbrar la gran importancia de la obra y su repercusión a lo largo de los años que tendría, haciéndola una de las mejores obras de ambos autores.Una Latveria casi medieval donde sus ciudadanos sí viven, en cierta manera, aislados del resto de los países, pero donde Muerte, su señor, les ofrece todas las facilidades que puedan tener y no hay, por lo que se puede percibir en pocas viñetas, problemas sociales y xenófobos como los que había en el pasado y por los que fueron perseguidos la familia del monarca actual.Llama la atención, al haber leído cómo era el personaje antes de llegar a este cómic, con su díscola contradicción ideológica y de actuación, creando Stern una perfecta biblia de cómo escribir al personaje.Junto a ello tenemos el origen de Muerte contado por él mismo, Boris, su eterno Alfred, y los diarios de la madre del metálico líder latveriano. Una madre que idolatra, una madre que echa de menos y que nunca conoció demasiado, y de la que todo lo que tiene son sus propias palabras escritas en viejos diarios.A partir de aquí la historia ya empieza a golpear fuerte, dejándote sin aliento, pues nos vamos al infierno a rescatar el alma de su madre y vemos al rey de los condenados, el mal encarnado y el abogado de divorcios definitivo: Mefisto. Dibujado por Mignola de una forma apabullante, se nota el azufre del infierno, las llamas y el calor en cada viñeta, donde da lo máximo de sí, creando una versión que rivaliza de tú a tú con el de Buscema vista páginas antes en Estela Plateada.Todo un auténtico tour de force de páginas infernales, con demonios a cada cual más impactante, usando a los personajes y la narrativa como si de un cómic europeo se tratase, gracias a la ayuda del color de Mark Badger. Mignola está totalmente desatado cuando Roger Stern nos muestra los verdaderos poderes del diablo. Nunca antes ni después el diablo dio tanto respeto, transmitiendo la sensación de que no puedes sobrevivir y que, si lo haces, porque al fin y al cabo es un cómic con principio y final, algún tipo de triquiñuela será la que te salve, sin dejarte con una sensación de falsedad.Eso sí, lo tendréis que descubrir vosotros, porque estamos desde el principio hasta el final frente a una obra que no me gustaría catalogar de maestra, porque es un subtítulo muy manido, pero es uno de los máximos exponentes de la grandeza de Roger Stern como guionista, Mike Mignola como dibujante, sus dotes para la mitología infernal que luego le llevarían a crear Hellboy y la magia que puede llegar a ocurrir cuando todos los implicados tienen una libertad aparentemente absoluta, cosa que a día de hoy se echa mucho en falta.Respecto a la edición, tenemos un tomo de SD más grande de lo habitual en este tipo de obras. Su formato lo hace cómodo y no pesado, son solo ochenta páginas, casi noventa, con un muy buen gramaje, resistente, traducción sin errores donde se traslada perfectamente la forma que tiene Muerte al hablar, una reproducción del color sin problemas aparentes y, en las solapas, se encuentra una introducción de John Byrne sobre la obra y los autores.Una edición casi perfecta si no fuera porque para acceder a ella hay que pasar por SD, lo que la hace limitada y, si se agota, a esperar una reedición, que no sabremos si se haría esta vez con mayor celeridad.