Dos personas con cáncer de pulmón microcítico pueden recibir la misma inmunoterapia y responder de forma distinta. Al revisar los datos de dos ensayos clínicos, un equipo de investigadores encontró una pista que podría explicar parte de esa diferencia. A los pacientes les solía ir mejor cuando en el interior de sus tumores había más linfocitos T gamma delta, unas células del sistema inmunitario cuyo papel en este cáncer apenas se conocía.La pregunta era qué hacían esas defensas una vez dentro. Para averiguarlo, el equipo puso los linfocitos en contacto con células de este cáncer en el laboratorio. Podían reconocerlas y destruirlas, algo que a otras defensas les cuesta porque el tumor oculta las señales que lo delatan. Y con ayuda de dos medicamentos ya conocidos, uno de ellos de uso habitual contra la osteoporosis, el ataque fue más eficazTodo lo que tienes que saber Cómo se esconde el cáncer de pulmón y qué lo delata Por qué probaron un medicamento para la osteoporosisCómo se esconde el cáncer de pulmón y qué lo delataPara entender el hallazgo conviene detenerse en cómo sabe un linfocito qué célula debe atacar. Según explica el equipo del Instituto de Investigación Médica Walter y Eliza Hall de Australia en Cancer Cell, las células muestran en su superficie pequeños fragmentos de las proteínas que hay en su interior. Algunas defensas pueden inspeccionar esos fragmentos y, si reconocen algo anómalo, destruir la célula que los exhibe. Los linfocitos T gamma delta, en rojo, se infiltran entre las células del cáncer de pulmón microcítico, en blanco | WEHI Suscríbete a la newsletter de Andro4allAhí es donde el cáncer microcítico tiene ventaja. Puede reducir la cantidad de moléculas que muestran esos fragmentos y, de ese modo, pasar inadvertido para el sistema inmunitario. Sin embargo, uno de los tipos de linfocitos gamma delta que estudió el equipo disponía de otra vía de reconocimiento. Le bastaba con que siguieran presentes otras señales, entre ellas una proteína llamada BTN2A1, para identificar la célula tumoral y atacarla.Por qué probaron un medicamento para la osteoporosisDe los dos fármacos que ensayaron, el que guarda una relación más directa con la enfermedad es el tarlatamab, que ya se utiliza contra el cáncer de pulmón microcítico. Su función se entiende bien si se piensa en sus dos extremos. Con uno se engancha a la célula cancerosa y con el otro sujeta al linfocito. Al mantener a ambos en contacto, las defensas destruyeron más células del tumor que cuando actuaron solas.El medicamento para la osteoporosis, el ácido zoledrónico, consiguió algo distinto. En este caso, los investigadores trataron con él las propias células cancerosas. Tras exponerlas al fármaco, comprobaron que los linfocitos que dependían de la proteína BTN2A1 tenían más facilidad para reconocerlas. El tumor se había vuelto más vulnerable a unas defensas que ya eran capaces de atacarlo por sí solas Los drones baratos cambian la guerra en África: grupos insurgentes en 17 países y solo un 4% de ataques con respuesta antidrón en el SahelQueda por resolver la cuestión que más importa a los pacientes. Si quienes tienen más linfocitos gamma delta en el tumor responden mejor a la inmunoterapia, ¿qué ocurriría al aumentar su número en quienes tienen pocos? Una posibilidad que plantea el equipo es extraer estas células del propio paciente, multiplicarlas en el laboratorio y devolvérselas.