El Papa León XIV exhortó a los cristianos de Medio Oriente y Europa del Este a continuar trabajando por la paz en regiones donde persiste la persecución contra los cristianos.El Pontífice recibió en audiencia privada este miércoles a una delegación de L’Œuvre d’Orient y del Instituto de Cristianos de Oriente (ICO), organizaciones que celebrarán en Roma, del 5 al 6 de noviembre, una conferencia sobre la paz en Medio Oriente. L’Œuvre d’Orient es una destacada organización francesa sin fines de lucro que apoya a los cristianos perseguidos en estas regiones desde 1856.En su discurso, pronunciado en francés, León XIV reflexionó sobre el tema de la conferencia, centrado en la construcción de la paz, y señaló que el diálogo entre distintas disciplinas sigue siendo fundamental para alcanzar la reconciliación.“El diálogo entre la fe y la razón, la cultura y la historia es el camino indispensable hacia la justicia y la reconciliación”, afirmó el Papa.“El diálogo entre la filosofía y las demás disciplinas permite redescubrir el significado de las palabras y los conceptos que se utilizan, lo que probablemente constituye uno de los principales desafíos de nuestro tiempo”, añadió.La persecución contra los cristianosLa persecución contra los cristianos en el mundo, incluso en gran parte de Tierra Santa, continúa siendo motivo de preocupación. Según el informe 2024-2026 de la organización Ayuda a la Iglesia Necesitada, 220 millones de cristianos sufren persecución y 413 millones de personas viven en países donde la libertad religiosa continúa amenazada.Ante la persistente hostilidad contra los cristianos en estas regiones, León XIV los animó a seguir trabajando por una “paz desarmada y desarmante”.“Así, al reflexionar sobre los criterios de una paz justa y duradera, especialmente en Medio Oriente y Europa del Este, ustedes se convierten en servidores de una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante”, señaló el Santo Padre.Finalmente, el Pontífice los invitó a mantener la esperanza y a traducirla en acciones concretas.“Por tanto, sean sembradores de esperanza a través de su reflexión y su acción, conservando la humildad que enseña el Evangelio: ‘Uno es el que siembra y otro el que cosecha’ (Jn 4,37)”, concluyó.