Llega a Sevilla un velero noruego donde 72 alumnos de diferentes países cursan bachillerato

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Los alumnos del Sørdalnet han llegado este miércoles a la terminal de cruceros de Sevilla, como parte del plan del viaje por el que recorren casi una veintena de ciudades del mundo. Este velero noruego funciona como escuela de 72 jóvenes de entre 15 y 19 años de trece nacionalidades diferentes, que cursan sus estudios de bachillerato a bordo durante nueve meses. Salieron desde Kristiansand, Noruega, el pasado 17 de agosto, a donde volverán el próximo 29 de mayo. En su travesía hasta llegar a Sevilla, han pasado por Lerwick, Reino Unido; Dublín, Irlanda; Saint-Malo, Francia; Vigo, España y Madeira, Portugal. En Sevilla estarán hasta el próximo 10 de noviembre. La peculiaridad de Sørdalnet es que no se trata de un buque escuela, donde los estudiantes reciben una formación marítima militar, sino que cursan un programa de estudios 'tradicional'. Este histórico buque escuela noruego fue construido en 1927; esa condición de continuidad de 'instituto flotante' es lo que permite que siga funcionando. Cuenta con financiación del Estado y uno de los requisitos es que la mitad de los alumnos sean originarios del país nórdico. Es más, los alumnos noruegos pagan 43.775 euros, mientras los internacionales pagan 66.500 euros por el curso . El buque está adscrito a un colegio suizo y no necesitan tener ninguna formación marina para entrar. Algunos de los alumnos harán los exámenes de AP (acceso a las universidades de Estados Unidos y Canadá) en su parada en Holanda. Además de las materias propias de un colegio, con clases de inglés, matemáticas, español o biología, también tienen que afrontar las tareas de un tripulante de barco, como hacer guardias nocturnas, limpiar la cubierta o subir las cuerdas de escalada del mástil para colocar las velas. Deben seguir órdenes estrictas tanto en su trabajo en el barco como en los estudios. Por ejemplo, no tienen móvil mientras navegan, solo una vez llegan al puerto o son sometidos a controles de alcoholemia aleatorios al regresar del tiempo libre en tierra, cuando el toque de queda es a las nueve de la noche. Se despiertan a las seis de la mañana y a las diez todo el mundo tiene que estar en la cama. El espacio que funciona como dormitorio, sala de estudios y comedor es el mismo, por lo que el orden y la disciplina son fundamentales. Por otra parte, cuentan con tres aseos y tres duchas divididos por sexo. Además de profesores y tripulación del barco, viajan con un chef y un ayudante de cocina. Reyes Baena es una de las encargadas de que esta escuela sobre el agua funcione. «Es un colegio normal donde cursan un bachillerato internacional que luego se les convalida; como un internado, pero en un barco», explica a ABC poco tiempo después de su atraque en el Muelle de las Delicias, que casualmente está frente a su barrio, Los Remedios. La sevillana imparte clases de español a los estudiantes a bordo, entre los que, además de noruegos, hay 39 chicos de otros países como China, Brasil, México, Suiza, Turquía o Estados Unidos, entre otros. «No tengo ninguna vinculación con el mar, simplemente conocí el programa y me interesó mucho», reconoce la docente. Tras hacer un máster en la Universidad de Navarra, hizo otro de Lingüística Española en la Universidad de Georgia (Estados Unidos) donde luego ejerció como profesora. También estuvo dando clases en un colegio privado en Atlanta. Tras casi diez años fuera de casa, vio que abrieron una vacante libre en esta escuela-velero como profesora de español, «que estaba para ella». Los profesores, divididos en dos grupos de este peculiar instituto, se embarcan en periodos de mes y medio. La primera rotación fue en Vigo, a principios de octubre, desde que salieran de Noruega a mediados de agosto. En el caso de Baena, abandonará el barco en el próximo puerto, en Las Palmas, y no regresará hasta enero, cuando esté por aguas del Caribe. Es precisamente en la parada en las Canarias donde los chicos cuentan con uno de los dos permisos de diez días para que sus padres los visiten o para volver a casa. Eso será lo que hagan Anet, Naia y Luna, las tres estudiantes españolas que estudian en Sørdalnet; las dos primeras son de Bilbao y la tercera, aunque se ha criado en Noruega, su padre es de Palencia. Ambas bilbaínas todavía llevan el arnés necesario para subir a uno de los mástiles, en el momento de este reportaje. Las tres cuentan con más bagaje en el extranjero que la mayoría de las chicas a los 17 años, por lo que fueron ellas mismas las que decidieron embarcarse en este buque escuela. «Lo vi por redes sociales y después de haber estado estudiando en Canadá me apetecía seguir viviendo experiencias diferentes», explica Naia, quien además quiere ser bióloga marina. Explican que lo más duro es lo poco que duermen: «A veces tenemos que salir a hacer guardia a las dos de la mañana », apunta Anet. A pesar de ello, recomiendan a cualquiera que se lo plantee estudiar en el barco; «merece mucho la pena», coinciden. Resaltan los lugares y diferentes culturas que están conociendo, viviendo una experiencia así, y el destino al que más ganas tienen de conocer es Brasil. Ninguna de las tres ha estado antes en Sevilla, donde tendrán actividades y sesiones específicas como una visita a la Catedral o una clase de flamenco. Cuando abandonen la terminal de cruceros sevillana, seguirán su travesía por Las Palmas, España; Mindelo, Cabo Verde; Fernando de Noronha, Brasil; Paramaribo, Surinam; Bridgetown, Barbados; San Martín, Francia; Charleston, Estados Unidos; Nueva York, Estados Unidos; Horta, islas Azores; Scheveningen, Holanda y finalmente regresarán a Noruega, donde se graduarán el próximo 29 de mayo.