La Virgen de los Treinta y Tres, Nuestra Señora de Luján y Nuestra Señora de la Paz forman parte del recorrido del Pontífice por Uruguay, Argentina y Perú, respectivamente. Dos de estas devociones están ligadas a la historia de la independencia sudamericana; mientras que la tercera acompañó a Robert Prevost durante sus años como obispo de Chiclayo.No se trata de tres paradas iguales. En Florida y Luján, el Santo Padre celebrará la Eucaristía. En Chiclayo, en cambio, el programa contempla un encuentro con obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas y agentes pastorales. Los tres lugares, sin embargo, tienen algo en común: son espacios donde la historia de sus pueblos se entrelaza con la fe en la Virgen María.La Virgen de los Treinta y Tres y el nacimiento del UruguayLa primera parada será en Florida, una ciudad vinculada a uno de los episodios decisivos de la historia uruguaya. Allí se encuentra el Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del país, ante cuya imagen se conserva una tradición relacionada con la independencia. Catedral Basílica de Florida | Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres. Crédito: Conferencia Episcopal de Uruguay La talla, de pequeñas dimensiones y realizada en madera, habría llegado a la región durante el siglo XVIII. Su historia quedó unida a la de los hombres que impulsaron la emancipación del territorio. En 1825, los representantes reunidos en Florida proclamaron la independencia y, según la tradición recogida por la Iglesia uruguaya, acudieron después a rezar ante la Virgen para encomendarle el futuro de la nación.Mons. Esteban Puig Tarrats relata este episodio en su libro La Aurora de América. El autor recoge que, tras redactar el Acta de la Independencia, los patriotas se dirigieron al templo con la bandera tricolor y pusieron bajo la protección de María la causa que acababan de proclamar.La devoción tomó el nombre de Virgen de los Treinta y Tres en referencia a los protagonistas de la gesta libertadora. Décadas después, en 1962, el Papa San Juan XXIII la declaró patrona de Uruguay.El santuario también recibió a San Juan Pablo II durante su visita al país en 1988. Ahora será León XIV quien llegue a Florida. El 8 de noviembre celebrará allí la Santa Misa, en una visita que reunirá la memoria religiosa del país con uno de los momentos más importantes de su historia.Luján: la carreta que no pudo avanzarLa historia de Nuestra Señora de Luján comienza con un episodio que, desde hace casi cuatro siglos, forma parte de la tradición católica argentina.En 1630, un hacendado portugués llamado Antonio Farías de Sá encargó dos imágenes religiosas para una capilla que quería construir en su estancia, en la actual provincia de Santiago del Estero. Las tallas llegaron al puerto de Buenos Aires y emprendieron el viaje hacia su destino en una carreta. Basílica de Nuestra Señora de Luján. Al llegar a las orillas del río Luján, los bueyes dejaron de avanzar. Los viajeros intentaron mover el vehículo, pero no lo consiguieron. Según el relato tradicional, solo cuando retiraron el cajón que contenía la imagen de la Inmaculada Concepción la carreta pudo continuar su camino. Los presentes interpretaron lo ocurrido como una señal de que la Virgen quería permanecer en aquel lugar.El episodio está recogido también en La Aurora de América, de Mons. Esteban Puig Tarrats. El libro dedica especial atención a Manuel, un hombre de origen africano que quedó al cuidado de la imagen. Conocido como el Negro Manuel, permaneció junto a ella durante décadas y colaboró en la difusión de su devoción. También ayudó a reunir limosnas para levantar una capilla.La pequeña imagen, que inicialmente debía continuar su viaje hacia Santiago del Estero, terminó convirtiéndose en el centro de una de las peregrinaciones marianas más importantes de Argentina.Con el tiempo se construyó el santuario que hoy recibe a miles de fieles. La imagen fue coronada solemnemente en 1887 y la Virgen de Luján fue reconocida como patrona de Argentina. La basílica, de estilo neogótico, es hoy uno de los templos más representativos del país.León XIV llegará a este lugar el 11 de noviembre. La Misa está prevista en la plaza situada frente a la basílica, donde se espera la presencia de numerosos fieles que se acercarán para acompañar al Pontífice y encomendar sus intenciones a la patrona de Argentina.Chiclayo y el santuario al que León XIV vuelve como PapaLa visita a Nuestra Señora de la Paz tendrá un matiz distinto. Para León XIV, Chiclayo no es una ciudad más dentro del itinerario: allí fue obispo y desarrolló buena parte de su ministerio pastoral en el Perú.Su relación con el santuario quedó plasmada en el Libro de Oro. El 21 de octubre de 2015, pocos meses después de asumir la diócesis, Robert Prevost dejó un mensaje manuscrito en el que encomendó a la Virgen su vida y su ministerio episcopal. Santuario de Nuestra Señora de la Paz, en Chiclayo. Crédito: Muncipalidad Provincial de Chiclayo. Quienes compartieron con él aquellos años recuerdan que acudía con frecuencia al santuario para rezar y visitar a las religiosas. También participaba en encuentros con sacerdotes y retiros, y se acercaba al preseminario. La devoción a Nuestra Señora de la Paz formó parte de su vida cotidiana durante su servicio en Chiclayo.Años después, ya como Papa, volvió a manifestar ese vínculo. En enero de 2026, León XIV eligió el santuario chiclayano como sede de la celebración central de la Jornada Mundial del Enfermo. En una carta, recordó que desde su ordenación episcopal había encomendado a la Virgen su misión y el crecimiento en la fe del pueblo de Dios.La elección tuvo un significado especial para la comunidad local. El lugar donde Prevost había acudido tantas veces a rezar se convirtió en escenario de una celebración de alcance mundial dedicada a los enfermos y a quienes los acompañan.El 13 de noviembre, el Papa regresará al santuario para encontrarse con representantes de la Iglesia peruana. Será uno de los momentos más personales de su paso por el país: volverá a la ciudad donde fue pastor y a un templo al que confió su ministerio.Tres historias que se encuentran en MaríaLas historias de estos santuarios son diferentes. En Florida, la devoción a la Virgen quedó ligada a la independencia uruguaya; en Luján, una carreta detenida dio origen a una tradición que se extendió por Argentina; y en Chiclayo, la relación de León XIV con Nuestra Señora de la Paz nació durante sus años de servicio episcopal.