Rusia cancela la modernización del crucero Pyotr Velikiy, de la clase Kirov, tras la costosa reforma del Admiral Nakhimov, según TASS

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Un barco de guerra puede ser enorme, estar cargado de misiles y seguir siendo demasiado caro de mantener. Eso es precisamente lo que le está ocurriendo al Pyotr Velikiy, uno de los mayores cruceros de propulsión nuclear del mundo. Rusia ha dado un paso decisivo para abandonar su modernización después de comprobar lo que ha costado recuperar a su buque gemelo, el Admiral Nakhimov.Según la agencia estatal TASS, una comisión considera que el deterioro del navío hace inviable su reparación. La decisión es preliminar y todavía no se ha anunciado oficialmente su destino definitivo, por lo que hablar de desguace inmediato sería adelantarse.Un gigante soviético cuya reparación ya no compensa El Admiral Nakhimov durante sus pruebas de navegación en 2025, tras una larga y costosa modernización que ha condicionado el futuro de su buque gemelo, el Pyotr VelikiyEl Pyotr Velikiy pertenece a la clase Kirov, concebida durante la Guerra Fría para enfrentarse a grandes agrupaciones navales. Con unos 250 metros de eslora y más de 25.000 toneladas de desplazamiento, ha sido durante décadas una de las unidades más importantes de la Flota del Norte rusa. De los cuatro cruceros de esta familia construidos durante la etapa soviética, solo el Nakhimov parece tener asegurado su futuro inmediato.Entró en servicio en 1998, participó en ejercicios militares y realizó despliegues lejos de su base de Severomorsk, incluido el Mediterráneo. Desde 2020 permanece amarrado allí. Sin embargo, lleva años pendiente de una renovación profunda. Sus sistemas han envejecido y ponerlos al día supondría prácticamente reconstruir buena parte del barco.El precedente explica las dudas. La modernización del Admiral Nakhimov comenzó en 2014, acumuló retrasos y se prolongó durante alrededor de doce años. Algunas estimaciones sitúan el gasto hasta en 5.000 millones de dólares, una cifra que no cuenta con una confirmación pública detallada. La guerra en Ucrania, además, obliga a repartir el presupuesto militar entre numerosas necesidades que compiten por los mismos recursos.La idea era aplicar al Pyotr Velikiy una transformación parecida: sustituir sus 20 misiles antibuque Granit por 80 lanzadores capaces de utilizar armas más recientes, incluidos los misiles hipersónicos Zircon, y renovar radares y defensas. Pero repetir una reforma tan larga y cara en un buque desgastado parece haber dejado de ser una opción realista.Rusia pierde grandes barcos mientras apuesta por los submarinosEl posible adiós del Pyotr Velikiy refleja un problema mayor: mantener los grandes navíos heredados de la Unión Soviética consume recursos que Moscú necesita para otras prioridades. Su único portaaviones, el Admiral Kuznetsov, también acumula años de reparaciones, accidentes y un futuro incierto.A ello se suman las pérdidas sufridas durante la guerra de Ucrania. El hundimiento del crucero Moskva en 2022 fue especialmente simbólico, mientras que los ataques contra instalaciones y barcos en el mar Negro han obligado a Rusia a reforzar sus defensas.La respuesta pasa, en parte, por concentrarse en embarcaciones más pequeñas y en una fuerza submarina que sigue recibiendo inversiones. Moscú continúa desarrollando submarinos nucleares capaces de lanzar misiles Zircon, aunque también debe proteger sus bases de los ataques con drones.Por ahora, el Pyotr Velikiy permanece a la espera de una resolución definitiva. La paradoja es evidente: Rusia ha invertido años y miles de millones en devolver un gigante al mar, pero podría renunciar a salvar al otro.