Fernando Flores Moya, sobre España frente a Marruecos: «En una guerra prolongada, España tendría una ventaja económica, tecnológica, industrial y diplomática difícilmente compensable»

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Comparar el poder militar de España y Marruecos exige fijar primero el escenario. Fernando Flores Moya lo hace en una reflexión publicada en LinkedIn el 2 de agosto de 2026: «En una guerra prolongada, España tendría una ventaja económica, tecnológica, industrial y diplomática difícilmente compensable». Es su valoración personal sobre un conflicto hipotético.El autor introduce una salvedad que condiciona toda la comparación. Ante una crisis de alcance limitado en Ceuta, Melilla u otros territorios, sostiene que las horas iniciales podrían favorecer a Marruecos por la proximidad, la concentración de fuerzas y la sorpresa. No anuncia una agresión ni aporta un calendario de hostilidades: examina dos situaciones con exigencias distintas.La tecnología ocupa un lugar central en ese razonamiento, pero contar aeronaves y buques deja fuera parte del problema. Los contratos, las entregas y el adiestramiento permiten comprobar qué hay detrás de algunos programas concretos. Esos documentos describen capacidades y proyectos; por sí solos no predicen el resultado de una guerra.La diferencia entre encargar un sistema y disponer de élAirbus anunció el 20 de diciembre de 2024 la contratación española de 25 Eurofighter dentro del programa Halcón II, con las primeras entregas previstas para 2030. El pedido se añadió al de 20 aparatos de 2022. La evolución del Eurofighter español incorpora radares de barrido electrónico, nuevos sensores y mejoras de conectividad, según el fabricante. El calendario de incorporación resulta decisivo: un avión contratado para el futuro no equivale a una unidad disponible hoy.La vertiente industrial también está documentada. Airbus sitúa en Getafe el montaje, las pruebas y la entrega de todos los Eurofighter españoles. Es una actividad que reúne fabricación, integración y comprobación de equipos. Conservar ese conocimiento dentro del país da contenido concreto al argumento industrial, aunque no permite calcular cuánto material podría reponerse durante un conflicto. Los planes para acelerar el rearme deben leerse teniendo presente esa diferencia entre decisión administrativa y disponibilidad.En el lado marroquí, el archivo oficial estadounidense DVIDS documenta la entrega de helicópteros AH-64E Apache durante una ceremonia celebrada el 5 de marzo de 2025. Las imágenes y su ficha, elaborada por el Mando de Estados Unidos para África, confirman la recepción de ese sistema de ataque. Ese hito acredita una incorporación material, sin demostrar por sí mismo un determinado grado de preparación de todas las tripulaciones o una superioridad frente a otro ejército.La industria incluye mantenimiento, integración y formaciónEn el ámbito naval, Navantia entregó el submarino S-81 Isaac Peral a la Armada el 30 de noviembre de 2023, en Cartagena. El comunicado describe un programa que integra control de plataforma y sistema de combate, además de un proceso de formación y certificación de la dotación. La entrega del casco no agota el trabajo: operar el conjunto requiere personal preparado para sus equipos y procedimientos.La discusión sobre las dependencias del S-80 muestra por qué conviene precisar qué significa disponer de industria propia. Diseñar, construir e integrar un submarino son actividades distintas de fabricar nacionalmente todos sus componentes. La autonomía admite grados y ámbitos; atribuirla de forma absoluta exigiría examinar proveedores, repuestos y capacidad de sustitución, datos que la comparación general de Flores Moya no cuantifica.Algo parecido sucede con el debate sobre los radares y misiles de las fragatas: la utilidad de un equipo depende de cómo se combina con el resto del buque. La comparación necesita sistemas completos, junto con sus condiciones de empleo. Una especificación aislada no basta para ordenar dos fuerzas militares de mejor a peor.La declaración de Flores Moya plantea, por tanto, una hipótesis sobre la resistencia a largo plazo. Sus propias reservas obligan a conservar el otro escenario: una crisis breve puede exigir respuestas diferentes. Los programas documentados ayudan a entender la dimensión tecnológica de esa discusión, sin convertir una opinión sobre ventajas estructurales en garantía de victoria.