El 28 de octubre pasado, en el momento en que el tren AVE 2080 colisiona con la parte trasera del Iryo 6076, unos especialistas en el mecanismo ferroviario LZB de balizamiento y frenado automático trabajaban atendiendo una caída del sistema en la estación de Urda (Toledo). No se trata en este caso de una estación de tren, con sus máquinas de venta de billetes y su hall de espera de viajeros, sino de una central local de hardware, el punto en el que el sistema daba esa trágica mañana un fallo de más de 60 kilómetros de afectación.Seguir leyendo....