El puente aéreo de Barcelona estaba ayer a rebosar a las siete de la mañana, con colas más propias de un concierto que del acceso a un aeropuerto. Ante la incertidumbre ferroviaria de los últimos días, muchos viajeros han vuelto a elegir el avión para desplazarse a Madrid. La imagen confirma que la confianza en el tren se evapora con rapidez cuando el servicio falla de forma tan grave y que la alternativa aérea tiene sus límites. El puente aéreo puede absorber una parte de la demanda, pero su capacidad es muy inferior a la del corredor de alta velocidad entre Barcelona y Madrid. Seguir leyendo....