Bajo las tierras donde el pueblo indígena sami pastorea sus renos, en el norte de Suecia, se ocultan cerca de 2,2 millones de toneladas de óxidos de tierras raras; el yacimiento más grande de su tipo en Europa. Mientras el Gobierno impulsa su explotación para reducir la dependencia de Europa de la importación de China de esta materia prima, los sami alzan la voz. Temen que un proyecto de expansión minera de la empresa estatal LKAB amenace su forma de vida ancestral y parta en dos las tierras de pastoreo de la comunidad sami de Gabna. “Muchos se marchan a Estocolmo, a Gotemburgo o a otros lugares porque ya no pueden seguir viviendo aquí. Ya no pueden continuar practicando su cultura y se han visto obligados a marcharse por culpa de las minas”, ha denunciado Lars-Marcus Lilja Kuhmunen, líder de la comunidad, durante el evento Rare Earths: Minerals for War, organizado en Barcelona a finales de octubre. Seguir leyendo